La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 5 miendo de dolor. Me tomaron como objeto de diversión, dándome patadas por turno. Estaba irreconocible. Mi cuerpo estaba des- trozado y también lo estaba Mi Corazón. Mi carne, desgarrada en pedazos, Me colgaba por todo el cuerpo. Uno de ellos Me levantó y Me arrastró, porque Mis piernas ya no podían sostener- me. Después Me vistieron con una de sus túnicas, Me tiraron al suelo y continuaron dándome golpes. Me pegaron en la cara, par- tiéndome la nariz, y Me torturaron. Oía sus insultos. Hija, ¡con qué odio y con qué mofa resonaban sus gritos, aumentando Mi cáliz! Les oía decir: “¿Dónde están reunidos tus amigos mientras su Rey está con nosotros? ¿Son todos los judíos tan traidores como ésos? ¡Mirad a su Rey!”. Y Me coronaron con una corona tejida de espinas, hija Mía. “¿Dónde están tus judíos para aclamarte? Eres rey, ¿no es cierto? ¿Puedes imitar a uno? ¡Ríete! No llores.Tú eres rey, ¿no? Pues com- pórtate como tal.” Me ataron los pies con cuerdas yMe ordenaron que caminara hasta donde estaba Mi Cruz. Hija, Yo no podía andar, porque tenía los pies ligados.Así queme tiraron al suelo yMe arrastraron hasta Mi Cruz, agarrándome por los cabellos. Mi dolor era intolerable. Se Me arrancaron jirones de carne que colgaban por la flagelación. Desataron las cuerdas de Mis pies, Me dieron patadas para que me levantara y alza- ra Mi carga sobre Mis hombros.Yo no podía ver donde estaba Mi Cruz, porque Mis ojos estaban llenos de la sangre que Me resbala- ba por la cara, debido a las espinas que se clavaban en Mi cabeza. Entonces, levanta- ron la Cruz y la echaron sobreMis hombros, empujándome hacia la puerta. Hija, ¡qué pe- sada era la Cruz que tuve que llevar!Avancé a tientas hacia la puerta, conducido por el látigo aMi espalda. Intentaba ver el camino a través de la sangre queMe quemaba los ojos. Entonces sentí que alguien Me enjugaba el rostro: unas mujeres llenas de congoja se acercaron para limpiar Mi rostro tumefacto. Las oía llorar y lamentarse, las sentía. “¡Ben- ditas seáis!”, les dije. “Mi Sangre lavará to- dos los pecados de la humanidad. Mirad, hi- jas Mías, el tiempo de vuestra salvación ha llegado”. Me levanté con dificultad. La multitud se había enfurecido.Yo no conseguía ver a nin- gún amigo a Mi alrededor; nadie estaba allí para consolarme. Mi agonía parecía aumen- tar y caí por tierra. Temiendo que expirase antes de la crucifixión, los soldados ordena- ron a un hombre llamado Simón que llevase Mi Cruz. Hija, no se trataba de un gesto de bondad o de compasión, sino de conservar- me vivo hasta la Cruz. Al llegar al Monte, Me arrojaron al suelo, arrancándome Mis vestidos y dejándome desnudo para exponerme a la vista de todos. Mis heridas se reabrieron yMi Sangre corría hasta el suelo. Los soldados Me ofrecieron vino mezclado con hiel.Yo lo rechacé, pues ya tenía en lo más profundo la amargura que Me habían producido Mis enemigos. Rápi- damente Me clavaron primero las muñecas y, después de haber fijado los clavos a la cruz, estiraron Mi cuerpo destrozado y Me atra- vesaron los pies con violencia. ¡HijaMía, oh hijaMía, qué sufrimiento! ¡Qué agonía! ¡Qué tortura para MiAlma!Abandonado por Mis bienamados, renegado por Pedro sobre el que fundaría Mi Iglesia, renegado por el res- to de Mis amigos, dejado completamente solo, abandonado aMis enemigos, lloré, por- que Mi alma estaba llena de dolor. Los soldados levantaron Mi Cruz, asen- tándola en el hoyo preparado. Desde donde Me encontraba, miré a la multitud.Viendo a duras penas a través de Mis ojos hinchados, contemplé el mundo. No vi a ningún amigo entre todos los que se burlaban de Mí. Nadie estaba allí para consolarme. “¡DiosMío, Dios Mío! ¿Por qué Me has abandonado?”Aban- donado por todos los que Me amaban... Mi mirada se posó sobre Mi Madre.Yo la miré y nuestros corazones se hablaron. “Te entrego a Mis amadísimos hijos, para que sean también tus hijos. Tú has de ser su Madre”. Todo se estaba acabando, la salvación es- taba próxima.Vi abrirse los cielos y todos los ángeles se hallaban erguidos, en silencio. Cuadernos 1-6

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=