La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 496 Cuaderno 50 dejaré indefensa.Yo vendré siempre a resca- tarte, hijita Mía. Si ellos te desafían 1 , no res- pondas, Yo responderé en tu lugar. La Escritura dice: “Dios no tiene favoritos, sino que cualquiera, de cualquier nacionali- dad, que teme a Dios y hace lo que es justo, es aceptable para Él” 2 . Pero los hombres se han dividido entre sí, se han segregado entre sí bajo Mi Santidad. Pero espera y verás. Mi Espíritu Santo –para gran asombro de mu- chos– se derramará también sobre los paga- nos. Te digo solemnemente que estas cosas sucederán antes de que pase esta genera- ción. Por lo tanto, ánimo hijita Mía, no ten- gas miedo.Al final, os uniré a todos... y a la víbora no se le permitirá escupir más su ve- neno en tu alimento, generación. Tu alimen- to será íntegro y puro. La tristeza y los lamen- tos se acabarán. Os amo, yMi pueblo llevará Mi Santo Nombre 3 como un solo pueblo, en esa unidad. ¡Oh, si rasgaras los Cielos y descendieras! Ante Tu Presencia, no sólo se derretirían las montañas, como dijo el profeta Isaías 4 , sino también las tres barras de hierro que me hiciste dibujar, representando a los católicos, los ortodoxos y los protestantes. Te lo prometo: No dejaréMi Iglesia dividida por mucho tiempo. Yo Mismo vendré a Ella con plena fuerza y la reconstruiré. Confía en Mí, amadísima Mía. No toleraré más a esta generación infiel. Después de todo, la ira del Padre no se puede retener por más tiempo. Por eso es por lo queMis Gracias semultipli- carán sobre vosotros: para salvaros.Vassula, la tierra no ha disfrutado todavía de Mi Paz plenamente. Como una tierra reseca, está se- dienta de esa Paz que Yo os legué a todos, y Yo, como un arroyo fluyendo en un jardín, descenderé para regaros. Y tú, hijitaMía, ¡alé- grate!, porque he echado raíces en ti y he hechoMi Morada en ti. Y en ti creceré, si Me lo permites. Ora conmigo ahora al Padre, hijitaMía. Re- pite conmigo esta oración: “Padre, bendito sea Tu Nombre. Puesto que TuAmado Hijo, Jesucristo, vino al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo, ten Misericordia de nosotros. Mira las Santas Llagas de Tu Hijo, que están ahora totalmente abiertas, y recuerda el precio que Él pagó por nosotros, para redimirnos a todos. Recuerda Sus Sagradas Llagas y los dos Corazones que Tú Mismo uniste en elAmor y que sufrieron juntos: el de la Inmaculada Concepción y el de Tu Hijo Bienamado. Oh Padre, recuerda ahora Su Promesa y envíanos al Abogado con plena fuerza, al Espíritu Santo deVerdad, para recordar al mundo laVerdad y la docilidad, la humildad, la obediencia y el granAmor de Tu Hijo. Padre, ha llegado la hora en que el reino de la división clama por la Paz y la Unidad. Ha llegado la hora en que el Cuerpo herido de Tu Hijo clama por la Rectitud, esa rectitud que el mundo aún no ha conocido. Pero por medio del Inmaculado Corazón deMaría, y del Sagrado Corazón de Jesús, danos, Padre Entrañable, esa Paz en nuestros corazones, y cumple las Escrituras, haciendo que se cumpla 1 Desde laicos hasta sacerdotes y obispos (católicos roma- nos).Algunos dicen que debería cambiar para probar que soy auténtica, haciéndome católica romana. 2 Hch 10,34-35. 3 Simplemente cristianos, bajo Cristo. 4 Is 63,19.

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