La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 49 puesta a ser moldeada comoYo quiera.Aban- dónate libremente en Mis Manos y no Me resistas. Señor, ¡soy demasiado feliz, tan feliz que temo estar engañada! No, has discernido bien: Yo te amo hasta el extremo de estar muy dispuesto a venir a buscarte inmediatamente. Estoy deseando liberarte y tenerte junto aMí, pero te he crea- do para este Mensaje. Señor, tengo miedo de haberte comprendi- do mal y haberte ofendido, pensando que Tú me has dado una alianza y nos has uni- do. Sin embargo, estoy bastante segura de ello. Esposa Mía, Mi miserable esposa, ¿por qué Me temes? NoMe aflijas y acércate aMí.Te amo, apóyate enMí y recuerda que soy real- menteYo quien ha santificado nuestromatri- monio. No te inquietes, soyYo, Jesús.Aban- dona tus temores y acércate aMí. He sentido tu mano 1 . (Yo había estado mirando Su imagen de la Sábana Santa –de gran tamaño– mientras escribía. Inconscientemente, había retirado mentalmente Sus cabellos de Su mejilla iz- quierda, con suavidad, empujándolos hacia atrás. Me sorprendió Su inmediata reac- ción.) ¿Has sentido realmente mi mano? Sí, Vassula, ¿te das cuenta de que Yo soy Dios? Lamento haber hecho eso. No lo lamentes, ten intimidad Conmigo, como ya la tienes.Ven, dame tumano yYo la guardaré en la Mía. 26 de marzo de 1987 (Dios me dio una visión que reseño más abajo.) Alégrame, Vassula, y comprende que Yo, Dios, soy Uno. Me encantará mostrarte un pocomás deMi Gloria. Hija, ¿sabes cómo fue creado el Cielo? Por Ti, por medio de Ti. Sí,Yo hemedido cada longitud, altura y pro- fundidad, y todas las dimensiones son perfec- tas. Cada pequeña criatura viviente viene de Mí y es verdaderamenteMía.TodaVida vie- ne deMí.MiAliento esVida. ¿Quieres apren- der más de Mis Obras Divinas? Sí, Señor. Entonces, demos un paseo por Mi Gloria. (Me encontré paseando con la Presencia de Dios por un jardín espléndido, lleno de co- lores, inundado de una luz radiante que no provenía de un sol normal. Mientras cami- naba, percibí una enormebola de luz tocan- do casi el horizonte. Era como un gran Sol, pero se le podíamirar sin quemarse los ojos.) ¿Cómo te sientes, hija? ¡Esto es precioso, muy extraño! ¿Qué puedes ver? Una especie de “Sol”. Sí, es Mi SantaMorada ¿y qué ves alrededor de esa Luz? Al principio me pareció ver unas manchas que se movían alrededor de la Luz; pero luego resultaron ser pequeños ángeles ro- deándola. Parecía que eran millones. Son querubines que circundan Mi Gloria. ¿Qué más ves? 1 Jesús reaccionó al momento. Cuaderno 9
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=