La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 484 Cuaderno 49 He cultivado tu tierra para que produzca una cosecha, y por tu perseverancia (no creas que ésta viene de ti),Yohe trabajado yMe he esforzado en ti.Yo he elevado tu alma hacia Mí. ¡Te digo queMiMisericordia es grande! ¡Oh, si tan sólo supieras y fueras plenamente consciente de lo queYo te he ofrecido...! Soy como unamadre para ti. Soy Protector como unamadre hipersensible cuidando de su hijo. Yo Soy. En estos últimos años te he revelado Mi Rostro. ¿No es cierto? Así es, Señor mío. Yo, la Luz, he venido a ti y te he dado Luz en tu oscuridad. ¿Eres feliz de haber estadoCon- migo todos estos años? Sí, Señor mío, tan feliz como en el Paraíso. Espera y verás lo feliz que serás en el Paraí- so. He rogado al Padre por ti, para que ignore tu asombrosa debilidad,Vassula Mía, y para que mantenga tu fuerza dándote Su Fuerza. Te he garantizado que Me glorificarás al fi- nal. Ora, hijita Mía, para que la paz venga a este mundo. Ámame. Bendita seas. 5 de febrero de 1991 ¿Dónde estás otra vez, Señor? ¡Por qué Te escondes? ¿O estoy yo de nuevo en la oscuridad y no puedo verte? ¿Estás reteniendo Tus favores? Sin embargo sé que no puedes estar lejos. “Si mis pasos se extraviaron del camino recto, o si mis ojos desviaron mi corazón, o si mis manos se tiñeron de alguna mancha” 1 , perdóname. Hijita Mía, ¡bendita seas! La paz esté conti- go. Adáptate aMí,Vassula, y deja de escuchar alTentador.Yo te digo: acércate aMí, acérca- te a Mí, hijita Mía, Yo soy Quien te propor- ciona el auténtico Conocimiento. ¡Ah, Vassula! Una Luz ha brillado en ti, de modo que ¿cómo puedes dudar? SoyYo, el Señor, quien te ha salvado. He dicho por medio de Mis profetas que daré Mi Espíritu incluso a los más pequeños y más miserables de to- dos, pero esto es sólo el principio de Mi Pro- mesa, hijitaMía. Yo Soy elTodo-Fiel. ¡Oh, hijitaMía, alé- grate! ¡Alégrate! Porque pronto otorgaré Mi Espíritu a toda la humanidad. Haré que flu- yan aguas cristalinas 2 de cada criatura vivien- te.Vassula, escondoMi Rostro de ti sólo por unos días para que Me busques. Abandona- da no estás. ¡Estaba horrorizada, Señor! ¡Oh, no! No te desalientes, si no ¿cómo po- dría Yo revivir en ti un espíritu de interés? ¿Interés en levantar finalmente la cabeza y examinar el Cielo buscándome aMí, el Santo de los Santos? Tú eres de abajo yYo Soy de arriba. Tú vives en un lugar donde tu espíritu no logra satisfacerte porque estás rodeada de todo lo que no soy Yo, y Yo Soy de un lugar donde tu espíritu y tu alma deberían estar languideciendo y suspirando por ha- llarse. Bendita deMiAlma, hasta que apren- das a buscarme y a desearme continuamen- te,Yo seguiré poniéndote a prueba de vez en cuando. Me complace inundarte deMi Espí- ritu hoy y no ayer, mañana y quizá no pasa- do mañana. ¿Lo entiendes? Sí Señor. Creo que por fin lo entiendo ahora . Bañada enMi Luz, busca las cosas Celestia- les, observando Mis Principios. Sin Mí, es- tás sola y no puedes hacer nada. Ni siquiera puedes dominar tus pensamientos. Por tan- to te digo: no permitas que tus ojos se dejen vencer por el sueño. 1 Jb, 31,7. 2 Ap 22,1.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=