La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 48 El primero que opinó que esto era del ma- ligno, me dijo después que Dios da mensa- jes y que hay muchísimos libros con esos mensajes por todo el mundo, que es muy corriente: hay tantas enseñanzas de este modo sobrenatural que resultan cosa “co- mún”, pero generalmente ocurrenen su cír- culo. Otro sacerdote dijo que se llaman Re- velaciones Divinas del Corazón y que son de Dios. Luego me dio las señas de un profe- sor místico al que podía visitar para hablar con él. Sé que si yo fuera uno de ellos, lo ten- dría más fácil. Lo cierto es que estoy fuera de su círculo y que mi apariencia también les choca. Yo soy Jesús. Vassula, apóyate en Mí y des- cansa. ¡Era, oh era! ¿Has dictaminado inclu- so antes de echar una ojeada aMis palabras? ¿Me estás glorificando en apariencia, ridicu- lizándome involuntariamente al defenderme? Vassula, te amo, apóyate en Mí, bienamada. Señor, aún hay otra cosa. Cuando Te comu- nico mis sentimientos de duda, estoy segura de que Te hiero por estar dudando. Y si aceptase sin dudar esta enseñanza y no vi- niera de Ti, también Te heriría. Haga lo que haga, dude o crea, Te hiero. Piense lo que piense, Te hago daño. Y me da mucha pena, puesto que quisiera ser la última en herirte. Esto también me hace sufrir. Oh, hija, no te aflijas. No creas jamás que el amorMe pueda herir. Lo que haces es alimen- tarte de Mí. ¡Yo soy Jesús, Jesucristo, y es Mi Pan lo que comes, alma! Oh, alma queridísima, no te aflijas más, cree en Mí, bienamada, y siéntete amada por Mí. Perdóname por ser tan débil... Te perdono totalmente. Siente cuánto te amo. Tu debilidad es lo que más Me atrae, ¡tu inefable debilidad! Tu miseria no tiene pala- bras. Oh, ven a Mí, aquí dentro de Mi Cora- zón. Deja que tu alma se aniquile enteramen- te en Mí. Sé Mi cielo. Te amo. Recibe ahora Mi Paz. 23 de marzo de 1987 Recuerda queYo soy Uno; la Santísima Tri- nidad es Una 1 . Quiero que nuestra unión sea perfecta. Disciérneme cuidadosamente. Sí, has visto bien, tengo Conmigo dos alianzas. ¿Son de plata? ¡Y muy relucientes! Están hechas de puro oro blanco. (Ahí pensé que el demonio me engañaba. ¿Cómo podía ser posible?) Escucha, Vassula, soy Yo, Jesús; no temas. Ven, bienamada, te he traído esta alianza, quiero que te la pongas ahora. Disciérneme. Pero, ¿es posible esto? Sí. ¡Estoy bendiciendo nuestra unión! Biena- mada, este acto es un acto espiritual divino. En verdad te digo, tu alma está unida a Mí. Créeme,Yo santificaré nuestromatrimonio. Permíteme colocar esta alianza en tu dedo. Te amo: siénteme. Yo te amo y te bendigo. (Jesús colocó la otra alianza en Su dedo.) ¿Ves? ¿Qué más puedes distinguir? Veo dos “círculos” unidos por una cinta. Los voy a colocar sobre nuestras cabezas. Ahora estamos unidos. Estoy coronando nuestra unión. Jesús, ¡muchos criticarán esto como una fantasía! ¿Por qué? Muchas personas vienen a Mí y Me desposan, glorificándome, ¡yYoMe ale- gro tanto de estar unido a ellas! Vassula, te he resucitado de entre los muertos, he derra- mado Mi Luz sobre ti, te he cuidado y te he consolado. Déjame libre de continuar Mis obras en ti, hija. Sé como yeso blando, dis- 1 En la unidad de esencia. Cuaderno 9
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=