La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 477 Espiritualmente estabas muerta, pero ahora te he resucitado para que vengas a vivir en Mi mundo. ¡Siéntete feliz! Porque, ¡mira lo que Yo te he dado! Mira el tesoro que te he entregado. Tu meditación vale mucho. Este diálogo entre nosotros es un tesoro busca- do por muchos. Pero Yo te lo he traído a ti y te lo he ofrecido a ti. Descendí del Cielo has- ta tu habitación para dártelo como regalo. Mi tesoro es buscado por muchos, pero po- cos lo pueden tener. Vassula, Vassula, per- manece en unión Conmigo, deseándome a la vez, porque éste es el fruto perfecto de de- voción. ¡Cómo me encanta tomar ese fruto! Ofréceme tu tiempo, ofréceme tu mano, sé Mi tablilla. ¿No te he santificadoYo conMi Santidad? Por tanto, a tu vez, ofréceme tu propio yo, tu voluntad, tu energía. Permíteme utilizarte, pequeña. Permite que MiAmor te envuelva, palomaMía. Ámame. CUADERNO49 9 de enero de 1991 (Lloré por todas las falsas acusaciones ver- tidas contra mí por “...” y que tanto daño produjeron). Flor, ésa es tambiénMi Cruz. Pero permíteme tratarte comoMe plazca. Tu amor llega hasta Mí como el incienso. Cuando un azote mor- tal repentino descienda sobre ti, hijita Mía, ofrécemelo.Yo haré buen uso de él. Las na- ciones 1 están al borde de la guerra, ¡¿lo en- tiendes?! Pequeña, ofréceme tus sufrimien- tos porque hay un ataque de cólera a punto de estallar... Recibe Mi Paz... Ten confianza en Mí,Vassula Mía, recuerda queYo te con- fortaré. También está a tu lado tu ángel para consolarte y vendar tus heridas. Pero, por ahora, permíteme dejarMi Cruz sobre ti. ¡Áni- mo, hija! Mi Cruz es dura y está pesando sobre ti, pero sé que estarás dispuesta a lle- varla hasta el final. Yo, el Señor, te bendigo.Te recompensaré en el cielo. (Daniel, mi ángel). Tu Jesús te ama. Soy yo, Daniel. Recuerda que el Señor te ha dado descanso, pero aho- ra, ¿no querrías darle descanso también? Vassula, satisfácele entonces, y permítele abrumarte de sufrimientos. Hay que pagar un gran precio por la Paz, hay muchas vidas en juego. ¿Cuántas veces te oprime el Señor con ese peso? No muy a menudo. No, no muchas veces. De modo que, las po- cas veces que lo haga, acéptalas y no pro- testes con vehemencia por ello. Vassula, to- dos estos sacrificios no van a ser en vano. Te fortalecen también. Permanece en elAmor de Dios. Deseoso está Él de purificarte, deseosa estés tú de glorificarlo. Daniel, tu ángel. D. (Sonreí. De algún modo mi ángel consigue siempre hacerme sonreír. Sonreí por la pro- sa que empleó. Esto es típico de mi ángel.) 16 de enero de 1991 ¡Oh Señor! ¿Dónde estás de nuevo? Como tierra sedienta, suspiro por Ti. Baja desde lo alto a visitarme. A mi lámpara se le acaba el aceite. Ven a llenar mi lámpara, como siempre. RecibeMi Paz. Te estoy llevando sobre Mis Hombros. Como un pastor que carga con Su débil cor- dero, así cargo Yo contigo, porque sé que eres débil, miserable e incapaz de caminar por ti misma.Yo , el Señor, estoy derramando so- bre ti gracia tras gracia, para tu superviven- 1 La Guerra del Golfo. Cuaderno 49

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=