La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 475 Yo, el Señor Jesús, te bendigo.Yo soy la Pa- labra y la Palabra se te dio e hizo SuMorada en ti. Por eso, santificaos para que la Palabra pueda venir a habitar en vosotros. Oh Espíritu Santo de Verdad, desciende sobre nosotros y sé nuestro Guía y nuestro Santo Compañero. Espíritu Santo de Amor, ven a nosotros y enséñanos a permanecer en el verdadero Amor de Dios. Recuérdanos el Verdadero Conocimiento, ese Conocimiento que el Padre nos había dado, pero que hemos perdido por nuestros pecados. Espíritu Santo de Paz, danos Tu Paz, una Paz que el mundo no puede dar. Haz de cada uno de nosotros, vasos de Luz y “artífices de Paz para que, cuando trabajemos por la Paz, seamos capaces de sembrar las semillas que darán frutos de santidad.” 1 Amén. Bienamada, te digo solemnemente queYo, el Espíritu Santo deVerdad, os proveo día y no- che, noche y día, con considerables gracias para ayudaros a todos en vuestro camino hacia la perfección. Puesto queYo soy vues- tra Vida, permitidme dirigiros y ser vuestro Guía en este exilio en el que estáis viviendo. Yo puedo ser vuestro Oasis en vuestro de- sierto. ¡Oh, qué pocoMe conoces, creación! Pasas toda tu vida buscando tu felicidad en cosas fútiles, mientras que Yo, el Omni- presente, te ofrezcoAmor, Gozo, Paz y Liber- tad para liberarte de los calabozos del Mal. Mis Gracias son múltiples, sin embargo, no percibís Mi Presencia, ni cuántas gracias puede obtener vuestro espíritu de Mí. Pido a mis fieles oraciones para la salvación de las almas. Todo desaparecerá un día, todo se desgastará como un vestido, pero vuestras almas permanecerán para siempre. La Cosecha está a punto, y pronto vendrá el Segador a recoger Su Cosecha. Estén pre- parados para el Segador. 8 de enero de 1991 (Mensaje de Nuestra Santa Madre para la reunión de oración del 19 de enero de 1991.) La paz esté con vosotros, amadísimos hijos míos. Os estoy invitando a todos hoy a orar por la Unidad. Para uniros, debéis amar, para uniros, debéis ser humildes y obedientes. No dejéis que nadie os extravíe con otras doctrinas. Permaneced fieles y no tropeza- réis. Hoy en día los países no producen fe- licidad ni virtud, porque vuestra generación ha desertado al Señor. El resultado de esto es el pecado. Dichoso el hombre que ha sido preservado de él. Si vuestra generación hubiese caminado por la senda de Dios, ha- bríais vivido en paz. ¡Oh, hijos! Os estoy llamando. Mis gritos se dirigen a todas las naciones. Los muertos 1 no pueden oír ni alabar al Señor, pero voso- tros, los que estáis atentos a Mis llamadas, alabad al Señor, glorificad al Señor con vues- tro amor, con vuestra fe y con vuestra espe- ranza. El Cielo te pertenece, hijoMío, por eso te ruego a ti, que tienes boca, que hables al Señor y Le bendigas. Tú que tienes ojos,mira Su Belleza. Dedica más tiempo a contemplar Sus Llagas, las Llagas que le fueron infligi- das para tu salvación. Tú que tienes oídos, escucha Nuestras súplicas. Tú que tienes corazón, ama al Señor, adóralo y ofrécele tu corazón. No, los muertos 2 no pueden hablar ni ver, no pueden oír ni sentir. Bienamados, Aquel que os ha creado, se está inclinando hacia vosotros con Su Corazón en la Mano, 1 St 3,18. 2 Muertos espiritualmente. 3 Muertos espiritualmente. Cuaderno 48

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