La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 472 Cuaderno 48 las rocié con ella, bendiciéndolas. Aprove- ché la oportunidad para preguntarles si habían visto dónde se encontraba mi ángel, y Aquél a quien mi corazón ya había comen- zado a amar. Pero no obtuve respuesta. Cada día que pasaba me parecía un año. Buscaba Paz y no podía encontrarla. Esta- ba rodeada de mucha gente y muchos ami- gos, pero nunca antes me había sentido tan sola y tan abandonada como en esos días. Me encontraba como si estuviera atrave- sando el infierno. Muchas veces grité para que mi ángel re- gresara, pero no, ¡me había dado la espal- da y se había ido! “Mi alma desfalleció con su huida. Le busqué, pero no le hallé; le lla- mé, pero no me respondió”. (Cantar de los Cantares, 5,6) Vagué durante tres semanas enteras por el desierto, completamente sola, hasta que no pude soportarlo más. Enton- ces, desde mi dolor grité a Yahveh, buscan- do el cielo: “¡Padre! Oh Dios, tómame y utilízame como Tú desees. ¡Purifícame para que puedas utilizarme!”. Con este grito, lan- zado desde lo más profundo de mi corazón, el Cielo abrió de repente sus puertas, y, como un Trueno, la Voz del Padre, llena de emoción, me gritó: “¡Yo, Dios, te amo!”. Al instante me sentí como si saliera de un tornado a un mundo bello y lleno de paz. Mi ángel reapareció y, con gran ternura, empezó a vendar mis heridas, las heridas que había recibido en el desierto. Esto sucedió durante la Pascua de 1986.) 23 de diciembre de 1990 Oh, Padre, como tierra sedienta suspiro por Ti. Déjame ahora descansar un rato en Tus Rodillas, y consuélame. Que me sienta envuelta en Tu Corazón Consolador. Necesito Tu calor. Apoya tu cabeza enMi Corazón, descansa y siéntete consolada...TuAbba cuida de ti.Tu Abba está feliz de tenerte cerca de Él.Apoya tu cabeza enMi Corazón, hijita Mía, y escu- cha los Deseos de Mi Corazón: Mi Corazón sigue buscando, anhelando, suplicando por el amor del resto de Mis hijos... (Unos segundos de pausa) ¿Hijita? 1 ¿Qué darías tú para consolar a tu Abba? Oh, Señor, lo que Tú quieras. Mi amor, mi voluntad, mi corazón y mi alma. ¿Yquémás? Mi vida, como expiación para Tus Deseos. Entonces, bájate de Mis Rodillas, y ve a dar testimonio en Mi Nombre. Ve a decir a las nacionesMi GranAmor. Recuérdales queMi Promesa está muy cerca de cumplirse y que Mi Retorno es inminente. La Nueva Jerusa- lén 2 está al alcance de la mano.Yo voy a re- novar Mi Iglesia y a Mi pueblo. Por eso, hijita Mía, baja de Mis Rodillas y sal al mundo por Mí Causa... Y da a conocer MiAmor al mundo, que el mundo sea cons- ciente de cuánto amo a Mis hijos. En reali- dad, tú noMe has buscado, he sidoYo quien te ha encontrado y te ha elegido para que salgas al mundo antes de Mi Gran Día. Soy Yo quien te ha formado, y a pesar de que eras distante Conmigo, te escogí y te revelé Mi Santo Rostro. Por eso, cuando hayas lleva- do a cabo la tarea que te he encomendado, hijita Mía, te traeré hasta Mí y entonces po- drás descansar en Mis Rodillas. Entretanto, mientras estés en el mundo,Yo te protegeré de tus opresores. Quiero que, por tu parte, Me busques constantemente en el Cielo yMe hables. “Yahveh está contigo”. Ten siempre estas palabras grabadas en tu mente y en tu corazón, porque Yo-Estoy- Contigo. Ahora deja que tu corazón atesore todo lo que te he dicho, y recuerda: ofréceme oraciones que Me lleguen como el incienso, 1 De pronto el Padre volvió la Cabeza y me miró. 2 La Iglesia.

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