La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 471 en la lucha y te arrastré por el polvo hasta el desierto, donde te dejé totalmente sola. Desde el comienzo de tu existencia,Yo te había provisto de un ángel guardián, para defenderte, consolarte y guiarte. Pero Mi Sabiduría ordenó a tu ángel guardián que te abandonara y te dejara enfrentarte al desier- to por tu cuenta. Dije: “¡Has de vivir a pesar de tu desnudez!” 1 , porque ningún hombre es capaz de sobrevivir solo 2 . Satanás habría to- mado total posesión de ti y te habría matado. Mi orden se le dio también a él. Le prohibí que te tocara. Entonces, en medio de tu te- rror, te acordaste de Mí y miraste al Cielo, buscándome desesperadamente. Tus lamen- tos y tus súplicas rompieron de repente la quietud mortal que te envolvía, y tus aterra- dos gritos atravesaron los cielos llegando a los Oídos de la Santísima Trinidad... “¡Hijita Mía!” la Voz del Padre, llena de gozo, resonó por todo el Cielo. “¡Ah! ...Ahora la haré penetrar enMis Lla- gas 3 y le dejaré comer Mi Cuerpo y beber Mi Sangre. La desposaré Conmigo y será Mía para toda la eternidad. Le mostraré elAmor que tengo por ella y, de ahí en adelante, sus labios estarán sedientos de Mí y su corazón será Mi Cabezal. Se someterá cada día a Mi Rectitud con avidez, y haré de ella un altar de MiAmor y deMi Pasión.Yo , y solamenteYo, seré su únicoAmor y Pasión.Yla enviaré con Mi Mensaje a los confines del mundo para conquistar a un pueblo irreligioso, a un pue- blo que ni siquiera es el suyo. Y llevará vo- luntariamenteMi Cruz de Paz yAmor, toman- do el camino del Calvario”. “YYo, el Espíritu Santo, descenderé sobre ella para revelarle laVerdady las profundida- des Nuestras 4 . Yo recordaré al mundo, a tra- vés de ella, que el mayor de todos los dones es elAMOR”. “¡Entonces, celebrémoslo! 5 ¡Que todo el Cielo lo celebre!”... Yo te he tomado de la mano y te he forma- do para convertirte en signo viviente de Mi GranAmor, en testigo de Mi Sagrado Cora- zón y de la renovación de Mi Iglesia. (Hablaron el Padre, después el Hijo y des- pués el Espíritu Santo.) Yo soy la Resurrección. (Explicación de este mensaje: Al principio, cuando fui de repente abor- dada por mi ángel de la guarda para que abriera el camino al Señor, yo, como peca- dora “profesional”, no tenía ningún amor a Dios. Incluso cuando mi ángel me decía cosas acerca del Cielo, yo me sentía satisfe- cha sólo con estar junto a mi ángel. No buscaba más. Cuando Dios se me acercó, reemplazando a mi ángel, me sentí algo decepcionada. Le sentía como un extraño, mientras que, al haber tratado con mi án- gel, mis sentimientos iniciales de sorpresa se habían convertido en sentimientos de amor. Y además, no podía entender por qué Dios quería tomar el lugar de mi ángel. In- cluso llegué a creer que Dios estaba celoso del amor que yo profesaba a mi ángel de la guarda, y lo sentí mucho por mi ángel. Más adelante, después de una purifica- ción muy dolorosa que me hizo pasar mi ángel, Dios se acercó por segunda vez para volver a tomar el lugar de mi ángel. Se que- dó conmigo unos días, abriendo mi corazón despacio y con Sabiduría, para no espan- tarme. Cuando apenas había comenzado a abrirme a Él, se escapó y se escondió. Yo me di la vuelta para buscar a mi ángel y tam- poco le pude encontrar. Sentí que algunas almas 6 se me acercaban, suplicándome ora- ciones y bendiciones. Oré por ellas y las bendije. Entonces ellas me pidieron que las bendijera con agua bendita. Corrí rápida- mente a la iglesia a buscar agua bendita y 1 Yo me quedé “desnuda” tan pronto como mi ángel guar- dián y todo el Cielo me dieron la espalda. 2 Abandonado por el Cielo. 3 El Hijo habló entonces. 4 La Santísima Trinidad 5 Habla la Santísima Trinidad. 6 Del Purgatorio. ΙΧθΥΣ Cuaderno 48

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