La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 466 Cuaderno 48 te canses de ofrecer tu espalda a los que te golpean. Aunque estés triste hasta la muer- te, la Reina te está cuidando siempre, para que recuperes el gozo y la vida. La Reina te provee de valor y viene a vendar tus heridas con Su Amor y Su Cariño Maternales. Tu Madre está cuidando de ti, hijita Mía, como cuidó de Mí. En tu miseria y aflicción, Ella viene volando a ti y te lleva a Su Habitación, esamismaHabitación 1 en el que EllaMe con- cibió. Por lo tanto, no reprimas tus lágrimas, por- que mientras las derramas en este exilio, a causa de los muros que Mi pueblo ha levan- tado por todos lados en Mi Casa, dividién- dose entre sí,Yo también derramo Lágrimas de Sangre para mezclarlas con las tuyas, a fin de que, cuando el Padre vea tus lágrimas mezcladas con las Mías, no rechace tus sú- plicas de levantar el interdicto, puesto que ya no serán tus lágrimas sino las Mías. Grita, alumna, para que toda la tierra, de un extremo a otro, se arrepienta y regrese a Mí, bajo Mi Santo Nombre, como uno solo. Vassula, lleva Mi Cruz con amor y no con consternación. Sé feliz. 6 de diciembre de 1990 (Mensaje para un alma consagrada.) Mis labios han exclamado: Ven, ven a Mí yYo te pastorearé. Nunca te fallaré, ni Me olvidaré jamás de apacentarte. Conmigo nunca tendrás hambre ni sed. 10 de diciembre de 1990 ¡Dios mío! ¡Cuánto me haces sufrir por Tu Amor! ¡Cuánto me haces sufrir por tener sed de Ti! Hija, ¿te gustaría vivir enMis Heridas? Me gustaría cualquier cosa que quisieras para mí. Entonces, te revestiré de santidad. Te forta- leceré en tu amor por Mí para que dure para siempre. Aunque todavía estás lejos de ser perfecta, Yo puedo hacerte perfecta. Te he formado de esta manera tan particular para que des testimonio de laVerdad yMe glorifi- ques.Te he enviado a un pueblo que no es el tuyo para proclamarMi Amor. Los que quie- ran oír, que oigan y los que no quieran oír, que no oigan. No te canses de meditar y de escribir. No debes sentirte afligida, Yo estoy contigo, a tu lado, en este exilio. Ámame, adórame y vive paraMí, tuSeñor. Permíteme envolverte enMiAmor Infinito y déjame libre para hacerlo. ¡Ah...cómo Me deleita que Me desees y sientas sed de Mí! ¡Renacida! 2 ¡Adórame! No querrás hacer es- perar demasiado al Esposo, ¿verdad? Ven deprisa a tu Santísimo yÉl apoyará tu cabeza en Su Sagrado Corazón. Y cuando escuches los Latidos de Su Corazón, ya no podrás re- sistirte más a Él. Sólo desearás glorificarlo. YÉl derramaráSuEspírituen ti para invadir tu espíritu y aniquilar todo lo que seas “tú”. Nuncamás serás “yo”, tu “yo” no existirá ya. Yo te invadiré completamente, pequeña, para que tus motivos sean Mis Motivos, tus deseos sean Mis Deseos, tus palabras sean Mis Palabras, tus pensamientos, Mis Pensa- mientos. YYo te esconderé en lo más pro- fundo de Mi Sagrado Corazón. Borraré tu “yo” totalmente, si tú Me lo permites. De ahora en adelante, después de tu con- sagración 3 a Mi Sagrado Corazón, Me ado- 1 El Corazón de María. 2 Jesús me llamó por ese nombre. 3 Yo tenía un acto de consagración al Sagrado Corazón que pensaba hacer esa tarde. ΙΧθΥΣ

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=