La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 451 (Repetí lo que Jesús me dijo.) (Más tarde:) ¡Alma, ora, que quiere decir: hablaConmigo! No ignores Mi Omnipresencia sólo porque el tentador te siga tentando. Escúchame, re- siste, resístele.Ahora ven, Memanifestaré de nuevo a través de ti, si te sometes a Mí hu- mildemente y permites que Mi Espíritu des- canse en ti, en Mis horas de Pasión. Tu Jesús. Yo Soy. 1 de octubre de 1990 Vassula Mía, soyYo, el Señor. Siénteme, es- toy cerca de ti, disciérneme 1 . Estoy compartiendo contigo Mi Cruz, Mi Corona de Espinas y Mis Clavos. Te he ele- gido, sacándote del país de los muertos, y te he hecho revivir enMi Corazón para hacerte víctima de MiAmor Insaciable, y hacer de ti una expiación por muchas almas que prefie- ren mantenerse divididas y diferenciarse en- tre sí, bajoMi Sagrado Nombre. Estoy com- partiendo Mis sufrimientos y Mi dolor contigo, hija Mía. Consuélame y Yo te con- solaré. Vassula, hijita Mía, te he resucitado para que aplaques Mi Justicia. Te he resucitado para que deleites MiAlma. No temas, pues, hijita Mía. Has hallado el favor de Mi Padre por todo lo que no eres. No tienes ningún mérito, ninguno en absoluto, pero Yo te fa- vorezco a pesar de tumiseria, porqueMi Leal- tad y Mi Bondad no tienen medida. Sacrifí- cate más, hijita Mía. ¡Incienso y mirra Mía! ¡Cuánto te amo!Yo te llenaré de celo por Mí, tu Dios, y te haré leal a Mis Mandamientos. Te ungiré con Mi óleo. ¡Oh, propiedad Mía, vive en Mí y permíteme vivir en ti! ¡Yo soy Aquel al que nunca te debes resistir, nunca debes fallar y nunca debes negar! ¡Yo soyAquel que alienta en ti laVida! Per- míteme invadirte enteramente, no te resistas a Mí. ¿No te estoy abrumando de favores? ¿No te estoy consumiendo enteramente con el FuegoArdiente deMi Corazón? ¿No te he mostrado a los ángeles y santos que viven en MiAsamblea?Alma, ¿te he privado algu- na vez de sufrimientos? Por eso, tu deber haciaMí, ahora, es amarme. Es tu deber, alma, postrarte ante Mí y adorarme. Es ahora tu deber deleitarMiAlma y recibirme enMi San- to Sacrificio. Ven... ven... acércate aMí. Permítemedevez en cuando susurrar a tu oídoMiAmor por ti. Permíteme acariciarte conMiTernura. Permí- teme acariciarte conMis Bendiciones.Ven a apoyar tu cabeza en Mi Corazón. Alma, no sólo eres Mi tablilla, sino también Mi queridísima esposa, a la queMi Corazón ama y desea cantar. MiVoz es dulce, Mi Corazón un HornoArdiente deAmor y Mi Fragancia atractiva y delicada. ¿Ves como vengo volando a ti, antes de que hayas abierto los labios y tengas una pa- labra en la boca para Mí? Ahora te tengo como una flor entre los cardos. Como una red echada al mar, así te he lanzado a recoger al- mas para Mí, tu Rey. Vassula, hija Mía, si no sabes esto, te lo digo ahora: Sigue las huellas deMi Sangre y toma la Cruz que te he confiado. Sigue las marcas de Mi Sangre, esas marcas que bus- cabas desde tu juventud 2 , y te conducirán hasta Mí, a Mis brazos y a Mi Corazón. ¡Oh, Vassula!Te guardaré como a la Niña de Mis Ojos. Te he sacado de la fosa para darte un sitio junto a las almas predilectas de Mi Co- razón. Me he desposado contigo para com- partir Mi Cruz como nuestro tálamo nupcial, y de ahí en adelante te he hecho Mía para la eternidad. Ahora baja los ojos ante Tu Rey y Espo- so. Baja los ojos y permite que Mi Mano se pose en tu cabeza para bendecirte y exhalar sobre ti, en tu frente, Mi dulce Suspiro de Amor, el Aliento de Mi Ternura. Hijita mía, 1 Aquí Jesús me tocó el brazo. 2 Cuando era niña tuve visiones en las que seguía a Jesús camino del Gólgota y estaba junto a Él, al pie de la Cruz. Cuaderno 46 ΙΧθΥΣ

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