La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 448 1 El resto de cierto pasaje de la Biblia que Él me quería enseñar. Cruz con granAmor, con obediencia, y bebí Mi Cáliz hasta la última gota porAmor y para complacer al Padre en el Cielo. Sólo te estoy disciplinando con modera- ción, hija Mía. Si Me escuchas, aprenderás. Mis Ojos te están mirando constantemente, cuidándote y bendiciéndote. Yo soy Quien más te ama, así que no temas, Vassula, hija Mía. No tengas miedo de Mi disciplina, que te orientará en Mi dirección, mostrándote la Magnificencia deMis Obras, su Esplendor y las Riquezas deMi Corazón, y el FuegoAbra- sador deMiAmor. ¿Acaso te he fallado algu- na vez? ¿Me he resistido alguna vez a tus lla- madas cuando Me necesitabas? ¡Naciones benditas, pueblos benditos, creación bendita! Entonces ¿cómo es que re- sistís a MiAmor y os habéis extraviado para convertiros en presa fácil para Satanás, permitiéndoos pronunciar Mi Nombre en vano? El espíritu que está en ti, generación, es un espíritu rebeldeque os gobierna a todos para que viváis una vida sensual, una vida sin meta, una vida sin Dios, cambiando así la santidad por la perversión. ¡Oh, generación! ¿Dónde está la Señal entre tú yYo? ¿Qué has hecho de Ella? ¿Dónde está tu fe en Mí? ¿Cómo te has permitido llegar a abandonar- me? ¿No has oído decir antes que cuantomás te acerques a Mí, más Me acercaréYo a ti? Mantén los ojos fijos en Mí, sin mirar a tu izquierda ni a tu derecha. QueYo pueda decir un día: “Hija Mía, hijo Mío, bienvenido a la Casa de tu Padre. Has sido para Mí una fra- gancia apaciguadora. Has guardado Mi Ley y vivido santamente. Has dado fruto y has alimentado a los pobres. Ven pues, hija Mía, hijo Mío, échate en los Brazos de tu Padre y vive para siempre jamás enMi Corazón. 21 de septiembre de 1990 Amadísimo Yahveh, haznos divinos de nuevo, renuévanos, modélanos a Tu Imagen Divina, esa Imagen Santa que hemos perdido. Vassula Mía, escucharé tus súplicas y, de igualmanera que hice llover sobre tiMisBen- diciones, cubriré esta tierra con vestiduras espléndidas, revistiéndola de gloriosa perfec- ción, y haré que su pueblo se postre en tierra en adoración a Mí. Pero antes debo hacer descender Mi Fuego Purificador sobre esta generación. Debo descender para sacar a los zorros de sus madrigueras, pues hacen estra- gos en cada nuevo viñedo.Te digo esto aho- ra, antes de que suceda, para que, cuando suceda, puedas creer. Como si resucitara un cadáver de la muerte, resucitaré el cuerpo en descomposición de esta tierra en un cuerpo glorioso, transfigurándoos, desde los sacer- dotes hasta los laicos, en un pueblo divino. Hoy le falta fe a tu generación y se niega a creer en Mí, y cada día que pasa, más y más de Mis pastores están siendo atrapados por el mundo y por el señuelo de las riquezas. Esos pastores remedan la Sabiduría, y cuan- do la Gracia les llega hasta sus mismos pies, la rechazan.Noquieren recibir laGracia a cam- bio de la gracia. Hayuna división enMi Iglesia. ComoCaín yAbel, hermanos, perodivididos.Deunamis- ma sangre, pero diferentes.Abel era compe- tente, peroCaín incompetente. Uno era since- ro, el otro no. Uno estaba bien dispuesto y era agradable, el otro mal dispuesto y Me des- agradaba. Hoy, losAbeles Míos que ofician enMi Iglesia están sufriendo... Sufren porque ven que sus propios hermanos Me traicio- nan. Esta es la plaga que pesa terriblemente sobre Mis pastores y hace que esa herman- dad esté rota y dividida. Dichoso el hombre que guarda Mis Mandamientos, pues él sen- tirá MiAmor apaciguador. Dichosos los pa- cificadores cuando obran por la paz, pues serán llamados hijosMíos. Pronto estará con vosotros elAmor, por eso tienenque ser cons- tantes los Abeles Míos que observan Mis Mandamientos y conservan la fe en Mí. VassulaMía, te daré el resto 1 más tarde. Sé Cuaderno 46 ΙΧθΥΣ
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