La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 442 a Mi InfinitoAmor y Mi Infinita Misericor- dia. Yo soy tu Salvador, y Jesús esMi Nombre. Permíteme escribir el siguiente Mensaje para... 1 Yo, el Señor, estoy delante de él y es- toy poniendo fuego y agua frente a él. Le he dado la libertad de elegir. Puede extender la mano hacia lo que prefiera. Me fijo en cada una de sus acciones. Me doy cuenta de su consciente y directa sinceridad hacia Mí, y de su consciente y directa insinceridad hacia Mí. “Apresúrate y ven a Mí, y Yo reavivaré tu llama: ¡La poca llama que queda en ti se está apagando rápidamente! Yo te amo con unAmor Eterno yMi Misericordia es Inson- dable. Gozas de mi favor”. Muchos de vosotros decís hoy: “Coma- mos y bebamos hoy, mañana estaremos muertos”. No os mintáis a vosotros mismos... Recobrad vuestro sentido común y volveos hacia Mí, vuestro Dios. Obedecer Mi Ley es amarme, y el que vive en el amor, vive enMí. Yo no necesito filósofos ni sabios de vuestra época, ni tampoco maestros. Necesito debi- lidad... pobreza... sencillez.... ¿Lo veis? Están llegando los días en que estableceré Mi Ley en vuestros corazones. Vengo en estos días de Misericordia para preparar a las naciones, y para recordarles que Yo puedo purificar vuestro ser interior de las acciones viles y muertas que os pue- den conducir a los fuegos eternos. Pero el corazón de esta generación se ha vuelto bur- do, y aunque estoy hablando abiertamente a las naciones, seguirán sin escucharme. Ven, toma tu cruz y sígueme. Yo bendeciré cada paso que des. (Más tarde, al pequeño grupo de oración:) He invitado a muchos a Mi Banquete, pero muy pocos están dispuestos a venir 2 . Por lo tanto os digo: ¡Id ahora a los pobres! ¡Id a los ciegos! Encontraréis a algunos muertos, pero no os preocupéis, Yo los re- sucitaré. Os he levantado a todos y levan- taré a muchos más. Por tanto, ¡salid al en- cuentro de los pobres y los enfermos y aseguraos de llenar Mi Casa! ¡Que aquellos que fueron invitados en primer lugar a Mi Banquete, pero rehusaron venir, se asom- bren al ver a los ciegos con vista, y a los po- bres, ricos de Mi Conocimiento! ¡Y a los muertos, resucitados a la vida! ¡Prosperad con Mis Riquezas y no decai- gáis! Sed constantes y trabajad para Mi Glo- ria... Hijos, borrad vuestro egoísmo. Mi Rei- no está muy cerca de vosotros. Sed celosos y seguid Mi Palabra. Conservaos puros y aprended a desdibujaros para que Mi Espíri- tu respire en vosotros. Os he elegido, ángeles Míos, no porque seáis dignos, sino porque sois pobres y mi- serables. Glorificad de nuevo Mi Nombre, reuniéndoos para servirme. Sed activos en todas las buenas obras. Yo estoy con vosotros todo el tiempo. 3 de septiembre de 1990 (Fui a conocer a un sacerdote. Pertenece a cierta orden y sé cómo son los hábitos de esa orden. Cuando se abrió la puerta y le vi, ¡me quedé sorprendida de tener ante mis ojos a alguien que parecía llevar un disfraz de fantasía! Llevaba una túnica larga de color lila, como satinada. Pude ver que el interior de sus amplias y largas mangas era de un color oliva claro, y que llevaba alre- dedor de la cintura un cinturón de fantasía, de oro y plata. Alrededor del cuello llevaba una gruesa cadena de oro. No había nin- gún signo de la cruz sobre él. Se parecía a un rey de la antigüedad. Al principio pensé que por ser tan especial lo vestían así. Des- pués, cuando me saludó, le miré a la cara, olvidando cómo estaba vestido. Me acom- pañaba (…), otro sacerdote de la misma 1 Una persona de Rodas. 2 El pequeño grupo de oración intentó muchas veces invi- tar a conocidos sacerdotes y archimandritas, incluso a monjes insignes, pero cada uno tuvo una excusa y no mostró el más mínimo interés por los mensajes del Señor. Fueron corteses. Cuaderno 45 ΙΧθΥΣ ΙΧθΥΣ
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