La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 439 Desde el Cieloos he ordenado no codiciar los bienes ajenos ni lamujer del prójimo. Des- de los laicos hasta los sacerdotes tampoco se ha guardado este Mandamiento. Yo he revelado Mi Amor hacia cada criatura en la tierra. ConMi Sacrificio, y por este Sacrificio, os he dado la vida eterna y Mi Mensaje de Amor. Muchos de vosotros predicáis una y mil veces: amor, perdón, humildad, tolerancia y santidad. Sin embargo, hasta el día de hoy, muchos de vosotros estáis dispuestos a matar porque no conseguís lo que queréis. Os seguís lanzando flechas envenenadas unos a otros porque no tenéis lo que Yo he dado a vuestro prójimo. Desde el tiempo de Mi Abel hasta hoy, este pecado se repite constantemente. El primer hombre que codició los bienes de su hermano fue Caín, pero ¿cuántos más Caínes existen hoy? ¿Y cuántos más Esaús? Esaú, movido por la conveniencia y nada más, cedió su primogenitura, cayendo en la apostasía. ¿Por qué no seguir el ejemplo de Abel y ser santo?Amar es vivir santamente y de acuerdo con Mis Mandamientos. Si tú, que Me alabas noche y día, codicias sin em- bargo los bienes de tu prójimo, ¡te pido que te arrepientas! Si Me preguntas: “¿De qué modo estoy codiciando los bienes de mi pró- jimo, yo que Te he consagrado mis bienes, mi vida ytodo? ¿Cómo puedo estar codician- do sus bienes?” Yo te diré: tu espíritu está codiciando el espíritu de tu prójimo y esos dones concretos que Yo he concedido a su espíritu. El diablo ha tendido una trampa a tu alma, ¡no caigas en ella! ¿Dónde empiezan primero esas guerras y esas batallas entre vosotros, dentro de Mi Casa, si no son prin- cipalmente por celos espirituales? Caín que- ría algo y no lo conseguía, por tanto mató a Abel. Esaú quería algo y cedió su primogeni- tura para conseguirlo. Vosotros tenéis una ambición que no podéis satisfacer, por lo tan- to, o bien ignoráis la felicidad de vuestro pró- jimo para disgustarlo, o salís dispuestos a matar. En verdad te digo: si tienes en el corazón la amargura de la envidia, o una ambición egoís- ta, nunca reivindiques nada para ti mismo ni encubras la Verdad con mentiras, pues don- de se encuentra la envidia y la ambición, se encuentra la discordia, la hipocresía y la ti- bieza. No sigas pecando, ¡arrepiéntete! No te dejes influir por los que ha designado el fal- so profeta y que son miembros de la morada de Satanás. No los escuches. Pronto descenderé en medio de vosotros con Mi Trono, por tanto ven y arrepiéntete mientras aún haya tiempo. Ven, tú que titu- beas y vacilas entre el bien y el mal, que te insinúas en casa de tu prójimo para influen- ciar a mujeres necias que están obsesiona- das con sus pecados y siguen un capricho tras otro, en el intento de educarse a sí mis- mas, pero que nunca consiguen llegar al co- nocimiento de la Verdad 1 . Date cuenta de cuán lastimoso es tu aspecto y no malin- terpretes Mis amonestaciones. Sé conscien- te de cuánto te amo. Trabaja paraMi Gloria y nomires a la izquierda o a la derecha. Porque, si miras a la izquierda, verás lobos voraces dispuestos a saltar sobre ti y hacerte peda- zos, y si miras a la derecha, verás una fosa, cavada para que caigas en ella. Sé dichosa, generación, con lo que te he dado, ycompar- te como Yo comparto contigo. Mi Fuego es inminente y ¡ah!... tantos de vosotros no estaréis preparados porque vuestra era no cree, no Me adora, no espera ni Me ama.Vuestra generación ha reempla- zado la Verdad y Mis Mandamientos por blasfemias. Falta elAmor entre vosotros. No vivís una vida de amor, ni tampoco habéis comprendido lo que significa: “ElTemor del Señor es el Principio de la Sabiduría”. Si Me teméis, sois bienaventurados; si Me teméis, podréis alcanzar la perfección; si Me teméis, os embriagaré conMi dulceVino y os llenaré de Mis frutos; si Me teméis, viviréis en Paz; si Me teméis, la Sabiduría vendrá hasta el umbral de vuestra puerta; si Me teméis, obe- deceréis fervientementeMisMandamientos, sin cambiar una sola coma de Ellos. Por ello os recomiendo a todos que no vi- váis con doblez de corazón. Inundad vues- tra alma deMi DivinaGracia, ahora que toda- 1 2Tm 3,6-7. Cuaderno 45

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=