La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 434 reflejo.Tengo sed de devolveros la divinidad. Tengo sed de un amor correspondido. Ten- go sed de renovar vuestra fuente original y vuestra alianza conMi Santo Nombre; vues- tra fuente original que brota deMiAmor Su- blime. Tengo sed de adoración, pero ¡mirad lo que habéis hecho y en qué os habéis con- vertido! ¡Oh, era! Has dejado de adorarme, y has multiplicado en cambio tus falsos dioses. No obedeces Mis Mandamientos; no, no ob- servas Mi Ley. ¡Era de miseria, qué ha sido de ti! Rara vezMe invocas para adorarme.Ya no Me llamas por amor, ni Me honras ofre- ciéndome tus servicios. Te he estado llamando todos los días de tu vida para recordarte quién es tu Padre Celes- tial y a quién debes recurrir, pero tu corazón no se decide por Mí, ni tu mente está dis- puesta, porque has preferido cortar el cordón umbilical que nos une y nos hace uno, para establecer tu propia ley y llamarte: sin-dios. Llevada por la Vanidad, quieres conside- rarte igual a Mí. Ahora dices: “Soy igual a Dios y estoy sentada en Su Trono, porque mi sabiduría ha amasado un gran lujo y una gran autoridad sobre el mundo”. Tu destreza para negociar es tal que una multitud de na- ciones sigue tu ejemplo. Sí, has seguido efec- tivamente los consejos de la serpiente primi- genia que tan astutamente hizo que tus antepasados comiesen la fruta prohibida, asegurándoles que serían como dioses 1 . En- tonces pensaste que se te abrirían los ojos, pero en realidad te quedaste ciega, y hasta el día de hoy estás luchando por cortar este Cordón que te da la Vida y la Santidad, pen- sando que encontrarás tu libertad, pero lo que encuentras es la Muerte. ¡Oh, era demiseria!Estás sirviendo a la Lo- cura en vez de a la Sabiduría. Estás sirviendo al dragón en vez de a vuestro Santísimo. No estás obedeciendo Mis Mandamientos, no, no estás observando la Ley queYo te di. Me estás poniendo a prueba incesantemente. Tu era, hijita Mía, es culpable de graves blasfe- mias, porque no guarda Mi Ley. Hacen caso omiso de Mis Mandamientos, en los que pueden hallar la vida si los observan. Nación tras nación se ha desviado deMis DiezMan- damientos en su totalidad, añadiendo la blas- femia a la rebelión. Con el imperio del dragón, la bestia negra 2 junto a la segunda bestia, alias el falso profeta, instalaron para sí pos- tes blasfemos sobre cada colina elevada y bajo las ramas extendidas de cada gran árbol, para conquistar el mundo y apagar la poca luz que queda en él. Sobre cada una de sus siete cabezas, la bestia fabricó ídolos que re- presentan a sus propios dioses. Estos ído- los, por el poder del dragón, están instalados en lugares elevados. Luego designaron, para ocupar los pues- tos elevados, a sacerdotes que son de los suyos y que ofician hoy en el corazón de Mi Santuario. Y noMe dan culto a Mí, sino que fingen hacerlo. Salen disfrazados de sumos sacerdotes 3 , adorando y sirviendo a la bes- tia misma y su producción, que se ajusta al mundo. Adoran a dioses ajenos y sin vida, como lo hicieron sus padres en el pasado. Desprecian la piedad y repudian Mis Man- damientos, hijita Mía. Van por todas las na- ciones enseñando a adorar la imagen del hombre mortal, 4 una imitación sin valor, en lugar deMi Gloria Eterna…¡Ah, cómo pesan sobre Mí! 5 Con el poder 6 que les ha conferi- do el dragón, culminan su odio implacable y su espíritu de venganza, guerreando contra los santos y contra todos aquellos que no están en su clan y que se niegan a adorar la estatua 7 de la bestia. Por eso te digo: benditos los que creen en Mí yMe adoran, benditos los queMe siguen, benditos los que creen que Mi Promesa está a punto de cumplirse, porque sobre ellos, en sus frentes, semarcaráMi Soplo deAmor. En verdad te digo: si un hombre Me sirve, debe seguirme 8 . ¡Oh, era, no temas regresar a Mí! 1 Gn 3,5. 2 Ap 13. 3 Léase el mensaje del 30 de enero de1989. 4 Un falso Cristo. 5 Dios me dio sus nombres. 6 Misas negras. 7 Un falso Cristo. 8 Seguir a Cristo significa ser crucificado también. Cuaderno 45

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