La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 431 te desposé, haciéndote Mía. Si tienes que cruzar esas corrientes, Yo estoy contigo. Si tienes que atravesar huracanes, no te des- arraigarán. Si tienes que pisar un nido de ví- boras, no te morderán. Yo he hecho fácil tu camino.Te levantaré cada vez que te encuen- tres con espinas y zarzas. Soy consciente de tu debilidad y de tu asombrosa incapacidad. Por eso Mi paciencia es grande contigo. No te atrevas, pues, a decir: “¿Dónde está Tu Espíritu?” Mi Espíritu está siempre contigo, hijitaMía. Escucha, no te impacientes en la oración... No digas: “Dios considerará mi debilidad, es Todo Misericordioso”, y luego sigas pecan- do.Al contrario, abre los oídos, y escucha de buen grado todas Mis palabras, yYo te daré Mi Luz para comprender incluso sagaces pro- verbios, pues Yo estoy contigo para salvar- te... Prepara mi corazón, querido Señor, para alabarte con constancia. Estoy rodeada de tentaciones que me hacen olvidar Tu Presencia. ¿Lo ves ahora? Ya vuelves a tu sano jui- cio…Estás empezando a ser consciente del lamentable estado en que está tu alma. Una luz ha brillado en ti, ¡alégrate, alma! ¡Alégra- te! Porque si Yo no estuviera de pie a tu lado, tú no te sostendrías en pie de ningu- na manera. Pon atención de ahora en ade- lante y nunca dejes que tu corazón se hun- da. Ven siempre a Mí en busca de ayuda. Ésta, Vassula Mía, no será tu última caída. Yo, el Señor, te levantaré siempre que cai- gas, cada vez con mayor compasión y amor. Ahora bendíceme y ámame. Te bendigo, Señor, Tú que me has criado como un padre. Si mis pies se desvían otra vez de Tu Recto Sendero, ven pronto a socorrerme. Cuenta conMi Fuerza, cuenta conMiAmor. Ven hoy más de una vez a Mí. ElAmor está cerca de ti.Yo te bendigo. (Más tarde, ese mismo día.) (Hice un comentario sobre algo, que sonó a jactancia.) Hija, considera Mi Obra en ti, no pretendas saber. El hombre no sabe lo que es el amor, a menos queYo se lo dé. Ni siquiera el sabio lo puede descubrir, aunque pretenda conocer- lo. Doy una orden desde arriba yMi Palabra reverbera en la tierra. EnvíoMi Palabra para derretir y calentar los corazones de hielo. Ele- va tu espíritu y busca Mi Espíritu de Discer- nimiento.Apesar de tus faltas, permaneceré junto a ti para permitirte proclamar todo este mensaje de manera que todo el mundo lo oiga. Agosto de 1990 (Monasterio de San Nectario) Señor mío, Espíritu Santo de Verdad, sé que no es coincidencia que yo esté aquí. Espíritu Santo de Verdad, Tú que me has guiado y me guías, ¿qué tengo que decir a estas dos monjas que viven aquí? ¿Qué tengo que hacer por ellas? Por favor, háblame primero por medio de las Escrituras. Sé que no me fallarás. (Abro entonces la Biblia al azar y mis ojos se posan en Rm 16,1-2.) Yo te encomiendo a nuestra hermana, una diaconisa de Mi Iglesia. Dale a ella y a su compañera, en unión Conmigo,una bienve- nida digna de los santos, y ayúdala en lo que necesite. Ella ha cuidado (con su compañe- ra, mediante sus oraciones, sus alabanzas a Mí, sus penitencias, mortificaciones y sacri- ficios)de muchas almas. Cuaderno 44 ΙΧθΥΣ

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=