La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 428 22 de julio de 1990 (Mensaje de Nuestra Santa Madre.) La paz esté con vosotros, amadísimos hijos. Os habla vuestra Santa Madre y os doy des- de ahora las gracias por venir aquí a escu- charnos. Abrid vuestros corazones y enten- ded cada Palabra que os decimos. Jesús os entrega SuAmor y Su Paz. Él os guía hacia la Salvación, yMe envía aMí para preparar el camino de su Retorno.Yo vengo a abrir de nuevo el camino para Él. No os sor- prendáis, pequeños. Ya sé que es duro vivir en el desierto, pero vengo a vosotros, en muchas naciones, para prepararos. Os estoy instruyendo en las reglas de la rectitud, para haceros libres. Pedid al Señor que guíe vues- tros pasos por la senda de Sus Mandamien- tos. Que vuestro amor Le conforte, que vues- tro amor Le consuele, sed Su Bálsamo. Sentíos amados por Mí. Sentíos amados por MiHijo. Hoy llamo a los enfermos, diciéndoles: hijo Mío, no estés deprimido. Yo, tu Santa Ma- dre, te amo. Pero ruega al Señor yÉl te curará. Limpiad vuestro corazón de todas las impu- rezas mediante el arrepentimiento. Después, abrid vuestros corazones a Dios y Él os inun- dará de SuAmor. Orad incesantemente. No dormitéis. Orad de corazón y sed como rosas en los días de primavera, como un ramo ofrecido alAltísimo. Que vuestras plegarias sean como mixtura de incienso que llegue hasta Su Trono. Dejadme que os recuerde lo que anhela el Altísimo: vuestro corazón. Ofrecedle vuestro corazón y permitidle ser vuestro Guía en el camino que Yo os estoy preparando. Hijos míos, el Amor está a vuestras puer- tas.Alabad al Señor y amadle. Dios es amor. Yo os bendigo a todos. También bendigo a todos aquellos que están confinados en una prisión. Envío hacia ellos una corriente de paz que fluya como un río en sus corazo- nes. Vassula, ten paciencia. Mi Hijo, Jesús, te ama hasta saltársele las lágrimas. No lo dudes jamás… Siente su amor. Termina siempre el día alabándolo. Recibe Mi Paz. ¿Nosotros? Sí, Santa Madre. Nosotros. 27 de julio de 1990 (Rodas) Explícame, Jesús mío, cómo respetar y seguir Tu Ley, y cómo observar Tus Mandamientos. Guíame por la senda de Tus Mandamientos, quiero meditar Tus preceptos. Perdona mis faltas y mis pecados. La paz esté contigo. Antes de que pronun- ciases una palabra, Yo ya te había perdona- do 1 . Si no fuese por Mi InfinitaMisericordia, bienamada, ya habrías sentido Mi Justicia sobre ti, pues todo lo que tienes es maldad y miseria. Ven... NoMe mires a distancia... Ven aMí, acércate más. Te quiero como a las niñas de Mis Ojos.Alábame, amadísima Mía.Alába- me, porque Mi Nombre es Santo. (Más tarde:) (Uno de los monjes que conocí derramaba lágrimas mientras yo le explicaba cuánto sufre Jesús.) Ven a aplicar tu oído sobre Mi Pecho, hijo Mío, y escucha los Latidos de Mi Corazón. Cada Latido es una llamada a un alma, una súplica por una sonrisa, por un pensamien- to… No derrames tus lágrimas por Mí, hijo Mío, sino por tus hermanos, por tus herma- nas, que están muertos y en descomposi- ción. No llores porMí, hijoMío, no llores por Mí... Ora por ellos, para queMi Padre les en- víe Mi Espíritu de Entendimiento. ¿De qué otro modo se van a convertir? 1 Jesús comprendió mi intención. Cuaderno 44
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