La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 422 coloco en Mi Sagrado Corazón. Luego los muestro a Mis ángeles. Les enseño Mis pre- ceptos yMe convierto en suMaestro, y ellos en Mis discípulos. Y sus pecados son per- donados por Mí. Como la escarcha al sol, sus pecados se evaporan. Después pido a los santos que velen y rueguen por ellos, y los lleno de Mi Espíritu de Entendimiento, para hacerles capaces de percibir la Verdad y al- canzar una comprensiónmás profunda deMi Conocimiento. Señor, Tú que me has criado como un padre, después de resucitarme del valle de la muerte, Tú que, desde entonces, me has guiado con Tu Luz, Tú que me has librado del mal, dime, ¿no somos todos Tus hijos? Sí, lo sois. Puesto que somos todos Tus hijos, yo te im- ploro entonces por los que oyen una y otra vez pero no parecen comprender, para que les permitas comprender. ¿Se han arrepentido? Señor, no sé si se han arrepentido, pero si Tú abres sus ojos para que vean, ellos verán Tu Gloria y entonces percibirán Tu Fideli- dad y Tu Belleza. ¡Podrían luego venir a Ti y arrepentirse! Pequeña, aunqueYo abra sus ojos, ¡ellos no Me verán! NoMe verán porque están rodea- dos de oscuridad, y así, ¿cómo quieres que Me vean aunque esté junto a ellos todo el tiempo? Su oscuridad los ciega. Por tanto, hija, habla alto y claro y no ten- gas miedo de ellos. No temas proclamar sin reparos la Verdad, ni permitas que te reduz- can al silencio. Yo estoy contigo, pequeña Mía, hijaMía. No, no te quedes callada, pon- te a trabajar con tu Dios. Yo te he criado y te he educado para esta misión. Como un joven que toma por esposa a una virgen, Yo te he ofrecido Mi Corazón y te he pedido el tuyo. Soy Yo, Jesús, quien te ha formado y te ha desposado. Y como el esposo se alegra de su esposa, así Me alegro Yo ahora de tu po- breza y tu debilidad.Te he perseguido como un amante persigue a su doncella. He ido por todas partes buscando por qué medios po- dría hacerte Mía. Y ahora que eres Mía, te retendré. Soy frágil, y mis perseguidores me acosan incansablemente, pero mi esperanza está puesta en Ti. Vivo en este destierro sólo para Ti, nada me deleita ya en este mundo y mis ojos están ya suspirando por Tu mundo de Paz. Mi corazón y mi alma mueren de amor por Ti. Tú eres mi Refugio y mi Alegría. Yo Te había pedido que me aceptaras, si era posible, para ser menos que una esclava para Ti, sí, una auxiliar de esclava. Los pobres y los sencillos han alabado siem- preMi Nombre, y siempre lo harán. (Aquí Jesús parecía hablarse a Sí Mismo) Por eso doy gracias al Padre por haber ocul- tado la Sabiduría a los instruidos y a los inte- ligentes, y haberla revelado sólo a simples niños. Dichosos los que sois pobres y mise- rables, porque vuestro es el reino de Dios. ¡Ay de aquellos que ahora están hartos! Por- que se irán hambrientos. Dichosos vosotros cuando los hombres os injurien y persigan y digan toda clase de calumnias contra voso- tros por Mi causa: ¡alegraos y estad conten- tos! Porque vuestra recompensa será gran- de en el Cielo.Así es como persiguieron a los profetas antes que a vosotros. Hija, no te canses, lleva a cabo la obra que te he confiado. Imítame a Mí, tu Señor, y sí- gueme sin rastro de dudas. Yo te humillaré más. Continúa siendo pobre y débil, dócil y obediente. Sé agradable a Mi Ojos. Ámame y bendíceme. Cuaderno 43
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