La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 420 (Más tarde, para un sacerdote de visita:) Di esto a Mi servidor, escribe: Te doy Mi paz. Toma esta prenda como un don de Mi Amor. Toma Mi Palabra y profetiza a las na- ciones. Diles que “una vez más Mi Espíritu será derramado desde lo alto sobre vosotros. Entonces vuestro desierto será una tierra fér- til. La integridad traerá la paz” 1 , una paz que el mundo jamás había conocido antes. “Mi pueblo vivirá en unHogar apacible”. Sí, ellos vivirán en Mi Sagrado Corazón, porque Yo los “guardaré a salvo”. Pero antes de que este desierto se convierta en una tierra fértil y en hermosos viñedos, Mi Aliento vendrá a so- plar en este mundo tenebroso como un to- rrente de azufre, que prenderá fuego por to- das partes para purificar esta era y renovarla enteramente, uniéndola en Un Solo Pueblo Santo. A vuestros renegados los convertiré en santos, y convertiré su apatía en fervor hacia Mí, vuestro Dios. Yo os haré santos, como Yo soy Santo. Recuerda que Mi Ciu- dad será reconstruida sobre sus ruinas (...) Bendito seas. 30 de junio de 1990 Señor, ellos no han sabido apreciar Tu GranAmor, ese Amor que ningún diluvio puede apagar, ni ningún torrente puede ahogar. Y ahora yo Te digo que mi fuerza ha desaparecido y que mi alma está cerrada a todo consuelo. Creo que me has saturado de amargura. ¿Queda aún más por llegar? He ofrecido mi mejilla al que me golpeaba, para dejarme arrollar por la injusticia. Tus corderos, que habías congregado, yacen ahora dispersos. He pisado sola el lagar; de los hombres de mi pueblo, ninguno estaba conmigo. Mira, ¿quién recorre la distancia desde el Cie- lo hasta tu habitación? Soy Yo, Jesús... tu Esposo. Por tanto, no tengas miedo, Yo te rescataré una vez más. Tu carne es débil y tu espíritu ha sido arrollado estos días por un huracán.Yo estoy junto a ti, a tu lado. No te asustes, hijaMía, esposaMía. La PiedadMe ahoga al verte sumida en ese huracán, pero Yo te sacaré de él. Mis enemigos 2 están ali- mentando de nuevo la Justicia de Mi Padre para que ahora aumente aún más. ¿Cómo puede Él aplacarse? ¡Cómo puede dejarse ablandar, cuando la maldad es el único pan que ellos comen! ¡Dios mío, no me abandones! Aférrate a todo lo que Yo te he dado, hijita Mía, agárrate a Mí. Esas gentes no pueden dormir sin haberte hecho daño antes.Yo los observo, y la Justicia deMi Padre se inflama oyéndolos venir aMí con palabras sin vida... Acaso no han leído en las Escrituras: “A al- gunos los he bendecido y ensalzado, a otros los he santificado y colocado junto a Mí” 3 . ¡Pero, cuando llegueMi Día, no perdonaré a ninguno de ellos! En cuanto a ti, hijita Mía, tú eres Mi pro- piedad porque eres pobre, pero ellos no lo han entendido... Hija... hija... no llores... va- mos... ellos han sidomercancía de ricos trafi- cantes; como materias costosas, han sido comprados... Ten esperanza,VassulaMía, ten esperanza... Fe, hijitaMía, ten fe enMí.Yo no te abandonaré nunca... nunca... nunca...Alma bendita, Mi perdón ya les ha sido otorgado, sí, a ésos mismos que no duermen si no cau- san el mal. Demanera que hazme oír también tu perdón para ellos... Yo los perdono, Señor, porque no saben lo que hacen. 1 Is 32,15-16 2 Aquí Jesús cambió de tono: de tierno se volvió severo. 3 Si 33,12. Cuaderno 43 ΙΧθΥΣ
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=