La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 416 alabarme y para recordar aMi pueblo elAmor que tengo por él. Así pues, estate atenta, alumna, y escucha las instrucciones de la Sabiduría. Conserva Santo Mi Nombre y guarda escrupulosamente Mi Ley yMis En- señanzas, yYo nunca te abandonaré.Yo soy tu Dios, y Conmigo a tu lado, ¿quién puede estar contra ti? Asegúrate, tras haber recibido un carisma como éste sin merecerlo, de no negarme nada. Yquiero decir nada.Por tanto, vive para Mí, haz penitencia y ayuna. Ayuna a pan y agua. No rechaces con desdén las pruebas que te estoy dando. ¡Alégrate cuando seas perseguida! ¡Alégrate cuando seas amena- zada por Mi causa! ¡Alégrate cuando seas atacada por Mis enemigos! Éstas son, hijita Mía, las pruebas con las que te perfeccionaré. Ora sin cesar, ora, ora, ora sin contar los minutos.Yo no te ahorraré los sufrimientos, Vassula, como el Padre no Me ahorró a Mí los sufrimientos. Quiero que seas un crucifi- jo viviente, un recuerdo de Mí Mismo. ¿No sabías que el don del sufrimiento viene deMi Infinita Generosidad y de MiAmor Infinito? Por eso no dudes en abrazar Mi Cruz. Que tus brazos estrechenMi Cruz con fervor yElla te conducirá por la Senda deVida. Si tus pies se alejan del Sendero correcto, estate segura de que MiAmor yMi Fidelidad te preserva- rán.Yo vendré rápidamente en tu auxilio. Que tu alma tenga constante sed de Mí. Hazme oír y sentir tus suspiros de amor. Alma,Yohemarcado tu frente profundamen- te con los Suspiros de MiAmor, esos Suspi- ros que he estado dirigiéndote incesante- mente. He marcado tu frente con Mi Santo Nombre y te he hechoMía para la Eternidad. Levanta pues tus ojos hacia Mí y encuentra laVerdadera Paz enMi Presencia. Dime, pues, hija Mía, amada de Mi Cora- zón, ¿vas a corresponder a este Amor que siento Yo por ti? Mi amor es pobre. ¿Cómo podré reemplazar alguna vez Tu Corona de espinas por una guirnalda de rosas? Mi espíritu pondera esto continuamente y se hunde en mi interior. Explícamelo, pues, sin cansarte de mí, y yo aprenderé. Enséñame a amarte como Tú deseas que Te amemos. Enséñame a observar Tu Ley escrupulosamente, por siempre jamás, a fin de que camine por la Senda de la Rectitud. Dirige mis pasos por la Senda del Amor como lo has prometido. Ah, hija... Mis Ojos se han cansado de mirar- te esperando que tus labios pronunciaran tus votos de fidelidad... Dulce Jesús, siempre tan tierno, Amado mío, condúceme entonces por Tus Huellas de Fidelidad, hazme estar loca de amor por Ti, hazme probar Tus Sufrimientos. Serán en mi boca como los frutos más exquisitos de Tu Jardín. Entonces, ábrete a Mí, a fin de que Yo pueda exhalar mi aliento sobre ti. MiAlien- to es del más sutil aroma, Mi fragancia es una mezcla de incienso y de mirra. Ábrete a Mí, alma, a fin de que Mi Espíritu de Amor aliente sobre ti. Mi Aliento es Vida. Ábrete a Mí, amada Mía, hija Mía. He estado sus- pirando por este momento para mostrarte Mi Divino Corazón. He venido desde el Cie- lo hasta el umbral de tu puerta para encon- trarme contigo, y ahora que te he encontra- do, no dejaré que te vayas. ¡Habla, alma! Respóndeme. Ven, ven a nosotros, Señor, y multiplica el Sello del Amor de Tu Espíritu Santo, en nuestra frente, el Sello de la Promesa. Oh Dios, crea en nosotros un corazón limpio. Sé que Tú estás en el umbral de cada alma, esperando su respuesta, mientras Tus Ojos languidecen Cuaderno 43
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=