La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 411 Yo Te pido, y también en nombre de mis her- manos, que vengas a salvarnos, Señor, por Tu Amor. ¡Vuelve a nosotros! ¡Purifícanos! Yo volveré a vosotros comoAmor, yMi Fue- go os purificará a todos. Tú nos has prometido un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva, Señor. Os he prometido más que eso, pequeña. Os he prometido una nueva Jerusalén y os he prometido que viviré en medio de vosotros. Estableceré Mi Morada entre vosotros. ¿Sa- bes? Muy pronto ya, estaré con vosotros. Entonces, date prisa Señor, date prisa. Es- tamos todos esperando con impaciencia el segundo Pentecostés y la efusión de Tu Es- píritu Santo, la segunda Venida. ¿Estáis todos preparados para recibirme?... ¿Por qué te quedas en silencio? 1 Señor mío, porque es difícil decir estas pa- labras: muchos no están preparados para recibirte... Entonces, ora por los que Me ignoran. Ora por los impíos. Ora por los que no están pre- parados para recibirme. ¡Preparaos! La higue- ra está madura y pronto comeréis de sus frutos. Ven. ¿Nosotros? Sí, mi Señor, nosotros. 12 de mayo de 1990 ¿Señor? Yo soy. La paz esté contigo. Vassula, hazme oír el sonido de tus pasos mañana, enMi igle- sia. Te estaré esperando con impaciencia... ¿Estás tan impaciente comoYo por esa hora en la que estaré unido a ti? Vassula... 2 Déja- me escribir: Te amo. ¿Estás aún dispuesta a responderme? Sí, Señor. Iré a la iglesia griega, pero siem- pre tengo un problema con el idioma: ape- nas puedo seguir lo que dice el sacerdote. PeroYo estoy allí y escucho tu corazón. Há- blame... Ven, escucha esto: supón que vas a visitar a una amiga tuya, que espera verte con impaciencia.Al encontrarte con ella ¿te que- darías erguida y distante? ¿O irías hacia ella para saludarla efusivamente con un beso? Después, ¿no os sentaríais juntas a conver- sar? ¿O te quedarías sentada y en silencio? ¡Hablaríais, por supuesto!Así es como quie- ro que te comportes Conmigo cuando ven- gas a visitarme a Mi Casa. Quiero sentir que tu corazón se alegra cada vez que te encuen- tras Conmigo. Quiero oír cómo Me habla tu corazón. Hablarme aMí, tuDios, es orar. En- tonces Mi Oído estará pegado a tus labios y recibiré cada palabra como gotas de miel. Hija, llega entonces Mi gran momento, el momento que espero con tanta ilusión, el momento en que Me di a ti en el Gólgota, la Hora Santa deMi Sacrificio, laHora Santa de tu redención, la Hora Santa en que Me uno a ti.Yo os esperaré a las dos 3 para que Me co- máis yMe bebáis.Te bendigo, hijitaMía. No Me niegues esos momentos de amor, esos momentos de Santa Comunión. ¡Señor mío! ¡Alabado sea el Señor! ¡Gloria a Dios! ¡Bendito sea el Señor! La paz esté contigo, pequeña. Agrádame discerniéndome. Estos minutos que estás Conmigo son paraMí una delicia. Son como una lluvia esperada sobre una tierra sedien- ta. Me encanta oírte 4 …Toma y lee lo que te he dado... Dime: ¿eres feliz a pesar de todas esas pruebas? 1 Contesté lo siguiente tímidamente y con tristeza. 2 Jesús había dicho: “ Te amo” y yo Le había impedido escribirlo. 3 A mi amiga rusa y a mí. 4 Jesús se quedó un momento en silencio, luego Me pre- guntó: “¿Quieres escribir?”. Yo Le dije que sí. Cuaderno 42
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=