La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 409 la Luz Divina. Quiero restaurar vuestra alma. Quiero recordaros que todos pertenecéis al Padre y que el Padre es Santo, y que por eso debéis vivir también santamente. Pero no os desaniméis, porqueYo estoy aquí con voso- tros para enseñaros paso a paso, y puedo aseguraros Nuestras bendiciones. Bendeci- mos cada paso que dais. Quiero hacer de vosotros, si Me lo permi- tís, un reflejo de la Luz Eterna, para que cuan- do os encontréis con Dios parezcáis un es- pejo impoluto del poder activo de Dios, y una imagen de Su Santidad y Su Bondad. Hoy os invito a todos a orar con fervor por la renovación de la Iglesia, por la segundaVe- nida del Señor: por el segundo Pentecostés. Por eso Jesús y Yo estamos viniendo hoy a varios países para prepararos a todos a esa Venida. Orad y llevad una vida de adoración. Orad por la conversión de las almas para que estén todas preparadas para el Retorno del Señor. ElAmor está en el Camino del Retor- no. Escuchad y oiréis ya Sus Pasos. Por eso os imploro que cambiéis vuestras vidas y viváis sólo para Dios y en Dios. Re- cordad lo que dice la Escritura: “Quien dice que está en la Luz y aborrece a su hermano, está aún en las tinieblas” 1 Reconciliaos con vuestro hermano, reconci- liaos con Dios. Haced las paces con Dios, amadísimos: recordad Nuestra Presencia. Yo os bendigo a cada uno. Quedaos en paz. 24 de abril de 1990 Yo confío en Tu Amor. Que Tu Amor descanse en nosotros, que viva en nosotros como nunca antes. Bienamada, todo lo que te he dado es para acercarte más a Mí y para que te acostum- bres a estar Conmigo.Yo te he dado esta gra- cia porque Me place. Quería reconfortarte. Esto, hijita Mía, es para tu salvación, y Yo permaneceré junto a ti de esta manera hasta el fin.Tú eres Mi altar, y quiero que Mi altar sea puro. Quiero llenarte de Mi ardiente lla- ma: Mi Fuego, Mi Espíritu Santo. Era sólo ayer, hija, cuando te encontré atra- pada y apresada por elmaligno, y hoy, ¿te das cuenta?, eres libre.Yo, tu Salvador, te he libe- rado, y no sólo te he liberado, también te he dado la Vida. Estabas prisionera y Yo te he liberado. Estabas desnuda pero Yo te he en- galanadomajestuosamente. Eras estéril pero Yo te he hecho prosperar y florecer. Tu rodi- lla nunca se había doblado para alabarme ni para adorarme, aMí, tu Señor, y sin embargo Yo Me incliné hasta ti para darte alcance y ungirte, bendiciéndote. Nunca había oído tu voz aclamándome, ni te había vistovenir aMi Casa, expresamente porMí. Sin embargo,Yo he venido hasta tu casa, a tu misma habita- ción, para hacerte oír MiVoz. Te he cantado un cántico de Amor para que tú, a tu vez, vayas a las naciones a enseñarlesMi Cántico. He disipado tus faltas como si fueran una nube, tus pecados igual que la bruma. ¡Alé- grate por tanto en Mi Presencia, alma! Yo continuaré manifestando a la humanidadMi granAmor yMisericordia a través de ti, para que al fin puedan creer que soy Yo. Yo soy AMOR. Así es como voy a convocar a Mi pueblo para rodearlo de Mi Amor. Yo seré para ellos como un muro de Fuego a su alre- dedor y seré su gloria enmedio de ellos.Ven, VassulaMía... ¡Oh, Dios! ¡Cómo Te amo! Esas palabras son como joyas refulgentes de una diadema... Sí, ámame aMí, tuDios. Sigue Mi primer mandamiento pero sin descuidar los demás. Descansa ahora sin olvidar Mi Presencia. ¿Nosotros? Sí, mi Señor. Nosotros para siempre jamás. Yo te bendigo. Bendíceme tú también. 1 1 Jn 2,9. Cuaderno 42

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=