La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 398 der hacerte Mía para toda la eternidad y ha- cer de ti una iniciada enMisMisterios. Trans- formé tu desierto en un manantial y convertí tu erial en ríos. ¡Sí!Yo soy Quien pronto con- vertirá en lagos vuestra tierra abrasada 1 , y en manantiales de agua vuestros campos agos- tados. No os dejarémorir. Escuchad: Estimu- laré a muchos de vosotros y haré que se oiga MiVoz desde Mi Santa Morada. Pienso ma- nifestar Mi Santidad y Mi Misericordia a muchas naciones, para que puedan recono- cerme. Yo soy Santo y quiero haceros compren- der a todos que vosotros también debéis vi- vir santamente. “Tarde Te amé, oh, Hermosura tan antigua y tan nueva, ¡tarde Te amé! Tú estabas den- tro de mí, pero yo estaba fuera y desde fuera Te buscaba. En mi desamor, me sumergí en las cosas hermosas que creaste. Tú estabas conmigo pero yo no estaba Contigo. Las cosas terrenales me alejaban de Ti, aunque si esas cosas no existieran en Ti no existi- rían en absoluto. Llamaste, gritaste y rom- piste mi sordera. Brillaste, resplandeciste y disipaste mi ceguera. Exhalaste Tu fragan- cia sobre mí. La inhalé y ahora suspiro por Ti. Gusté de Ti y ahora tengo hambre y sed de más. Me tocaste, y me encendí en deseos de Tu Paz.” 2 Señor mío, mis pensamientos se centran ahora en la unidad. ¿Son sinceros, Señor en su deseo de unirse? Vamos, hijita Mía, ¿no te he dicho y te he mostrado lo rígidos que son algunos de ellos? Claman por la paz y la unidad pero no creen una sola palabra de lo que dicen, su corazón es tan duro como una roca y ellos son tan inflexibles como una rueda de moli- no. Sin embargo Yo los doblegaré a todos conMi Llama. Espera y verás. 5 de marzo de 1990 La paz esté contigo. Escúchame. Yo soy el Altísimo que te ha favorecido. Ora. (Lo hice.) Recuerda,Vassula, que eres arcilla y queYo puedo moldearte dándote la forma que quie- ra. Hija, permíteme moldearte cada martes y viernes en una copia de Mí Mismo, comuni- cándote las angustias deMi Pasión. Mi Cáliz sabe amargo, pero, ¿quieres compartirloCon- migo? Dime, hijita Mía, ¿quieres sufrir Mi Pasión como a Mí Me parezca? Sí, Señor, como a Ti te agrade. Mi Gracia está sobre ti.Te daré la forma de un pequeño crucifijo. Mi Cuerpo está cubierto de señales despiadadas que Me han infligi- do aquellos queYomás quiero. ¿Quieres com- partir las señales de Mi Cuerpo? Sí, mi Señor, como Tú quieras. ElAmor que siento por ti es inconmensura- ble.Ven. 10 de marzo de 1990 (Mensaje para el encuentro de oración del 31 Marzo de 1990.) La paz esté con vosotros. Yo, el Señor, os amo. Queridísimos hijos, aprended que Yo soy laVerdad Eterna. Yo soy el Camino que os conduce a la Vida Eterna. ¿Estáis dispuestos, en estos días de Cua- resma, a seguir Mi Camino? ¿Estáis dispues- tos a reconocer queYo soy Quien he señala- do Mi Camino con Mi Sangre? Yo soy el Crucificado de las Cinco Llagas que hoy os habla.Yo soy laVíctima delAmor que busca vuestro corazón.Ven, acércate tú, amado de Mi Corazón. Tú que dudas todavía, ven aMí y penetra en la Herida de Mi Corazón para que pueda cautivarte y hacerte comprender 1 El mundo entero. 2 San Agustín, Confesiones , Libro X, 28. Cuaderno 41
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