La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 393 31 de enero de 1990 (Ayer escribí durante siete horas al dictado del Señor y hoy alrededor de seis. Al final pregunté: “¿Jesús, nos vamos ahora y ha- cemos otra clase de trabajo? (Yo tenía la intención de empezar a limpiar la cocina). Jesús, sin la menor vacilación, dijo: “¡Va- mos pues!” Parecía muy deseoso de que me pusiera a limpiar la cocina. Se comportó como si lo que yo tenía que hacer fueramuy importante y urgente...) (Mensaje de Nuestra Santa Madre para ser leído en Niza, el 11 de Febrero.) La paz esté con vosotros, hijitosMíos.Yo soy vuestra Madre Celestial, la Madre de vues- tro Salvador, la Madre de vuestro Redentor. Hoy os invito a todos a buscar las cosas del Cielo. Os pido que os desprendáis de las normas de este mundo y levantéis vuestras cabezas hacia el Cielo. Buscad todo lo que es celestial. Buscad la Luz y la Luz no os fallará. Agradad a Dios y volveos a Él. No os afe- rréis al mundo, aferraos aAquel que guiará vuestros pasos hacia el Cielo. Ah, queridos hijos, ¿no lo habéis compren- dido aún? El Cielo es vuestra Casa y la tierra es vuestra preparación, vuestra preparación para encontraros con Dios. Dios os ha otor- gado el don de SuAmor, ¿no vais a respon- der a Su Don? Muchos de vosotros habéis visto muchas señales; esas señales están para ser observadas, son las señales del fin de los Tiempos. No son las señales del fin del mundo, son las señales del fin de una era. Jesús y Yo os estamos preparando a todos para entrar en la Era de Amor y de Paz, los Nuevos Cielos y la Nueva Tierra que os han sido prometidos desde hace mucho tiempo. Por eso os imploro vuestra conversión antes del día de la purificación, porque el tiempo apremia y Yo os digo que antes de que haya pasado esta generación, todo lo que os he dicho por medio de Mis almas es- cogidas, desde los tiempos de Fátima hasta este día, se habrá cumplido.Amadísimos hi- jos, acordaos de que Nuestra Presencia es también un misterio y que debéis recordar siempre que JAMÁS estáis solos. Aprended a orar incesantemente y de co- razón.Aprended a ayunar y a hacer peniten- cia. Aprended a ir a confesaros una vez al mes. No os canséis de hacer el bien y de prac- ticarlo con relación a los demás.Vivid la Ley del Señor. Yo os amo, hijos, y por Amor os preparo a encontraros con el Señor. Os ben- digo a cada uno. Entrad en vuestros hogares con Nuestra Paz y no os olvidéis que Noso- tros estamos con vosotros. (Lectura de la Biblia: Lc 18, 1-8.) ¿Señor? Yo soy.Te doyMi Paz. RevelaMi SantoRos- tro en Niza. Estaré delante de muchos. Hijita Mía, sé intrépida. ElAmor te ama. (Jesús me estaba animando para el encuen- tro de oración de Niza.) El Cielo está hecho de Luz y cuando se abren las puertas del Cielo ante ti, aunque sea un poco, esa Luz te cubre por completo.Yo te he dado la posibilidad de haber “probado” un poco de Cielo. Que yo sea entonces el tema de tus alabanzas, y proclama Mi Nombre a tus hermanos en Mi santuario. Alábame en plena asamblea, seduce los corazones deMis hijos, da toda gloria a tu Dios. ElAmor está contigo. Yo quiero cumplir los votos que Te he hecho, Señor mío. Intentaré de verdad ofrecerte acciones de gracias. Dame las palabras apropiadas para hablarte y honrarte. Yo Te bendigo, Dios mío, por mimarme y permitirme caminar en Tu Presencia, a la Luz de los vivos. Cuaderno 40

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