La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 392 el camino que conduce a Ti, y los pecadores volverán a Ti. Amén” 1 . (Más tarde:) Deléitame permaneciendo enMi Luz.Yo soy la Luz. Ora,Vassula Mía, para que las almas que Me hieren vean la Luz y aprendan a dis- tinguir su mano izquierda de su mano dere- cha. Escucha a Mi Madre: Hoy Mi Corazón está inundado de lágrimas a causa de tantos pecados. El mundo es in- grato con elAmor.YoMe aparezco amuchos y clamo 2 suplicándoles que vuelvan a Dios y que cambien sus vidas, pero muy pocos lo hacen realmente. Hay tantos que no cam- bian…Hija, ruega por esas almas tan obsti- nadas. Lo haré, Santa Madre... Yo te bendigo, así como a todos los que rue- gan por esas almas. 29 de enero de 1990 ¿Señor? Yo soy. Pequeña, vamos a orar: “Señor, Dios mío, eleva mi alma desde esta oscuridad hasta Tu Luz, envuelvemi alma en Tu Sagrado Corazón, alimentami alma con Tu Palabra, unge mi alma con Tu Santo Nombre, preparami alma para escuchar Tu palabra, infunde Tu dulce fragancia enmi alma, reviviéndola, arrebatami alma para deleitarTuAlma. Padre, embelléceme amí, Tu hija, destilando Tu purísima mirra sobre mí. Tú me has llevado a TuMorada Celestial, donde están sentados todos los Elegidos, y me has presentado a Tus Ángeles. Ah, ¿qué más puede pedir mi alma? Tu Espíritu me ha dado vida y Tú, que eres el PanVivo, me has devuelto la vida. Me has dado a beber Tu Sangre para que pueda compartir Tu Reino Contigo, por toda la eternidad, y vivir para siempre jamás. ¡Gloria alAltísimo! ¡Gloria al Santo de los Santos! ¡Alabado sea Nuestro Señor! Bendito sea Nuestro Señor, porque Su Misericordia y SuAmor se extienden de edad en edad y lo harán por siempre. Amén”. Bien, hijitaMía. (Jesús estaba contento con mi dictado.) 30 de enero de 1990 ¿Señor mío? Yo soy.Apóyate en Mí cada vez que te sien- tes desanimada y débil. Yo te amo y es por amor por lo que permito que sucedan ciertas situaciones y ciertos hechos, para mostrarte que sin Mí no eres nada. Permito que suce- dan esos hechos para conservarte cerca de Mí, para hacer que tu alma dependa de Mí y se apoye en Mí. Quiero que confíes en Mí. Yo soy Quien mantiene unidos los cimientos de la tierra. Dime que Me amas, flor. Apóyate en Mí, escucha MiVoz y sígueme ciegamente. Pon- te a trabajar con tu Dios.Ven, esoMe agrada. Yo y tú, tú yYo. ¿Lo ves? 1 Sal 51,12-13. 2 A la humanidad. Cuaderno 40

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