La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 39 Vengo para deciros que Mi Cuerpo es Mi Iglesia. ¡SÍ! Mi Iglesia que llena la creación entera.Vengo para mostrar a este mundoMi Misericordia. Tú,Vassula, te encontrabas entre esa mul- titud que Me hería, que nunca respondía a MiAmor, llenándome de amargura. ¿Qué hay más amargo que no recibir respuesta a un Amor tan sediento y tan grande como el Mío? En cambio, en medio de tu desierto, bus- cabas los placeres materiales cotidianos, considerándolos como dioses, idolatrán- dolos, alejándote cada vezmás deMí, llenán- dome de amargura e hiriendoMi Corazón, un Corazón de un Dios vivo, un Dios nunca buscado ni amado por ti, un Dios completa- mente olvidado. Hija, ¿tan lejos estaba de ti? Ven, ven a sentir Mi Corazón. Mi Corazón está clamando por todos vosotros. Hijos Míos, hijas Mías, venid… Acercaos más a Mí, volveos haciaMí, permitidme que os re- tenga, dejad que os introduzca en lomás pro- fundo deMi Corazón, dejad que Él os sumer- ja y os comunique una Paz profunda. Venid y entrad enMi Mundo Espiritual de Paz yAmor. Venid aMí y comed deMi Cuer- po, pues Mi Pan es puro y os purificará. Mi Cuerpo os llama a gritos.Venid a verme aMí, que paso día y noche en el Sagrario, esperán- doos para alimentaros. No temáis ni os asus- téis de Mí, no Me neguéis. ¿Por qué Me re- husáis un lugar en vuestro corazón?Venid a conocerme y Me amaréis, porque, ¿cómo podríais amar a alguien que no conocéis o que conocéis sólo superficialmente? Esfor- zaos en conocerme bien y Me amaréis con fervor. Vassula, tú te habías extraviado y así, se- parada deMí, te apartaste de laVerdad, trans- formando el bien en mal y estando más ape- gada al mal que al bien. Venid, pues, todos los que aúnMe evitáis, y exponed vuestros pecados para que Yo pueda perdonarlos. Venid a comer de Mí, venid a vaciar vuestros corazones en Mí y dejadme que los llene deAmor. Sé que sois débiles, pero permitidme que actúe en todos vosotros. Dadme vuestro consentimiento, amadísimos Míos. Dejad que arranque todas vuestras iniquidades, arrojándolas lejos, y que siembre en vosotros Mi semilla de Paz yAmor. Dejad que os puri- fique. Vassula, no escribas más. Continuaré más tarde. No olvidesMi Presencia.Acuérdate: siem- pre: “nosotros”. Me acordaré, lo intentaré, Señor. Vamos. Vamos. (Continuación:) Venid a conocerme, no estoy fuera de vues- tro alcance. Caminamos uno al lado del otro. Vosotros vivís en Mí yYo en vosotros, nun- ca estamos separados. Nunca. Venid a extraer de Mi Bondad Infinita y dejad que vuestra inclemencia se disuelva en Mi Pureza. ¡Oh, hija Mía! A pesar de que muchos de Mis hijos bienamados están santificados por el Bautismo, sólo muy pocos Me conocen como soy. Se olvidan de considerarme como a un Padre amoroso. Muchos de ellos Me abandonan pensando que soy inalcanzable. Muchos de ellos opinan de Mí a su manera, atribuyéndome sentimientos permanentes de inclinaciones despreciables. Unos sólo piensan en Mí con temor, otros dudan de Mi InfinitoAmor 1 . (En ese momento fui interrumpida. La ima- gen de la “Sábana Santa”, que yo había encargado, acababa de llegar. La contem- plé y volví a escribir, mirándola.) Recuerda: aún estoy sufriendo. Vassula ¡cuánta amargura siento! ¿Por qué, por qué tantas de Mis ovejas andan dispersas? Mí- ralas. ¿Fue en vanoMi Sacrificio? Hija, ¡qué descontento estoy! ¡Cuán totalmente destro- zada está MiAlma! ¡Estoy sufriendo! 1 Este mensaje continúa el 18 de marzo de 1987. Cuaderno 9
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=