La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 389 cimiento que tienes procede de Mí. Yo soy tu Educador, ¿estás dispuesta a que te lleve caminando sobre Mis Huellas hasta el fin? ¿Me permitirás hacer eso? De Tu propia Mano he recibido Alimento, sin ningún mérito. ¿Quién soy yo para haber sido colmada de tales gracias? Todo viene de Ti. De Tu propia Mano he recibido esos dones. Te bendigo, oh, Señor. Exultaré y me alegraré en Tu Amor y Te seguiré fervorosamente, con más determinación aún, hasta el final. Entonces toma Mi Cruz deAmor y de Paz y continuaremos juntos. Recuerda, amadaMía, que Yo estoy todo el tiempo junto a ti. Re- cuerda Mi Santidad para que puedas cami- nar santamente. Ofréceme tu miseria y Mi Alma te sosegará. Tu Salvador está a tu lado. Yo soy Quien levanta a los pobres del polvo. Sabes,Vassula Mía, es por la fe y la confian- za enMí por lo que te he hecho entrar en este estado de gracia. (El Señor quiere decir que me he acercado a Él con Su Gracia y por la fe, mediante una fe de niño.) Yo, Jesús, te amo. Deléitame siempre. 18 de enero de 1990 Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros. Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros. Yo te digo que a cualquiera que Me rece este Rosario 1 se le abrirá el Cielo yMi Misericor- dia lo salvará. Haced las paces Conmigo, haced las paces Conmigo. Imploradme cada día: “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten pie- dad de mí, pecador” Hija, enseña esta oración a tus hermanos 2 . Enséñales a estar en soledad y en silencio cuando recen este Rosario. Embellece Mi Iglesia, hija. Ven, avanza en pureza de corazón. 19 de enero de 1990 La paz esté contigo. Medita en el misterio de Mi Presencia. Ah, Vassula, hay tantas tentaciones en el mundo que las almas no pueden permitirse quedarse dormidas ni un solo instante. De- ben estar en constante oración y despiertas. Esas tentaciones surgen casi de la nada. Las trampas que tiende Satanás están tan astu- tamente disfrazadas que las almas caen en ellas instantáneamente, ¡totalmente incons- cientes, incluso de haber caído! Si tan sólo las almasMe escucharan, oraran conmás fre- cuencia, y sintieran Mi Presencia más a me- nudo, hablándome como a su compañero, o rezándome como a su Padre, estarían más conscientes de esas trampas. Las oraciones incesantes mantienen al diablo a distancia y a las almas más cerca de Mí. Ven, alábame de vez en cuando, hija. Eso Me glorifica y también Me agrada. Di estas palabras: “Gloria a DiosAltísimo. Bendito sea Su Nombre”. Soy glorificado con sólo pronunciar estas palabras y. Luego di esto: “Jesús Mío, Tú que me has favorecido, yo Te bendigo”. Vamos, estas líneas Me complacen. ¿Noso- tros? 1 El Rosario ortodoxo. 2 Los católicos. Cuaderno 40 ΙΧθΥΣ

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=