La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 381 29 de diciembre de 1989 (Epifanía) Señor, Dios mío, a quien adoro en silencio día y noche, Tú que mirabas desde el Cielo, y desde Tu Santo y glorioso lugar te apiadaste de Tus hijos, retenidos en cautiverio como palomas enjauladas, muriendo de hambre y quebrantados, oprimidos por el enemigo, ¡alabado sea Tu Nombre que está lleno de bondad! “El pueblo que andaba a oscuras ha visto una gran luz; sobre los que viven en una tierra de profunda sombra ha brillado una luz. Tú has hecho mayor su alegría, has acrecentado su gozo. Se llenan de júbilo en Tu Presencia como se alegran los hombres en tiempo de siega, como se regocijan los hombres al repartir el botín. 1 ” La salvación viene de Mí. Yo soy El-Que- Salva. La paz esté contigo, adórame y ámame enMi Santa Eucaristía.Ven a recibirme enMi Sacri- ficio como un cordero sin mancha. Debes venir a Mí pura. Si tan sólo te dieras cuenta de que estoy presente en Cuerpo y Sangre, por los cuales he ganado una redención eterna para todos vosotros, te acercarías aMí sinmancha y con respeto. Por MiAmor Infinito, Me he ofreci- do como el Sacrificio perfecto para puri- ficaros a todos del pecado. Quiero que todos vosotros entendáis plenamente este Sacrifi- cio. Sí, quiero alentaros haciéndoos enten- der lo que os ofrezco y suscitar así en voso- tros una respuesta de amor. Este Sacrificio puede conduciros a la santificación y a la di- vinidad. Hijita Mía, puede cumplir en ti Mi propósito y llevarte a la perfección eterna. AmadísimaMía, Mi sacrificio es para la eter- nidad, y tú, amada deMiAlma, recíbelo cada día. Mi Santuario, en ese Santo momento, se llena de ángeles de cada jerarquía, prepara- dos para encontrarse Conmigo, su Dios. Se postran en adoración a Mí, consolando Mi Corazón. Y vosotros que estáis dispuestos a recibirme, ¿no vais a adorarme? ¿No vais a alabarme? Sed conscientes de Mi Santa Presencia. No os durmáis enMi Presencia, no permitáis que vuestro espíritu revolotee por otro lado en Mi Presencia. ¿Os hubierais permitido aletargaros de haber estado al pie deMi Cruz, en el Gólgota?Amadísimos Míos, ¿cómo os hubierais sentido si hubierais asistido a Mi Crucifixión en el monte? ¿Habríais permitido que vuestro espíritu se llenara de los suce- sos insignificantes de ese día? ¿O habríais caído postrados al pie de Mi Cruz para ado- rarme a Mí, vuestro Dios?Yo sufrí la muerte por vosotros en la Cruz sin considerar los suplicios que habría de soportar. ¿Os permi- tiríais entonces estar distraídos y despreo- cupados anteMi Sacrificio?Yo estoy presen- te en Mi Tabernáculo como estaba presente y clavado enMi Santa Cruz.Venid pues esta vez aMí, plenamente conscientes de a quién estáis recibiendo y de quién es el que se une a vosotros para purificaros y daros la Vida eterna. Hija, sé paciente como Yo soy paciente. Ven, descansa enMi Sagrado Corazón y per- míteme descansar en el tuyo. ElAmor te ama. “Oh Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, Tú nos has prometido habitar siempre con nosotros. Has llamado a todos los cristianos a acercarse y participar de Tu Cuerpo y de Tu Sangre. Cuaderno 39 ΙΧθΥΣ 1 Is 9,1-2.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=