La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 378 Sí, para siempre, Señor. ¿Nosotros? Para siempre, Santa Madre. Te amo 1 . 19 de diciembre de 1989 Oh Espíritu Santo de Instrucción, no permi- tas que mi alma sea confundida. Tú eres mi DivinoMaestro, Tú eres quien me ha instrui- do, y yo he aprendido de Tu Boca. Estoy aquí para escucharte, Señor y Dueño mío. Pequeña, cuando lleguen las pruebas, no protestes, no des tu opinión. Mi Paz es lo único que debe salir de ti, la Paz del Señor. Las contestaciones espontáneas en dispu- tas pueden convertirse en errores irrepara- bles.Toma lo que te he dado deMi Corazón, nada menos y nada más. Toma de lo queYo te he dado. ¿Me entiendes ahora? Sí, Señor mío. Dime otra vez quién eres. Escúchame pues: soyYo, Jesús, Hijo Biena- mado de Dios, la Palabra hecha carne que vino a vivir entre vosotros. SoyYo, tu Salva- dor, quien te habla 2 . Flor, ánimo, descansa en Mi Corazón y escuchaMis Latidos, igual que la Paloma de tu visión. Escúchame:Yo os amo a todos con locura. Ahora Me conocéis me- jor: O Pantocrator . Yo soy tu Educador y te mantendré con la fe, la fe, la fe.Te amo, y es por la fe y en la fe como quiero educarte y elevarte. Locuciones las tendrás siempre. Para oírme tendrás que recogerte, a fin de poder entrar en la contemplación. Y para re- cordarte Mi Presencia, te quito la capacidad de controlar tu mano. Acepta estas cosas puesto que proceden de Mí. Me gusta así. ¿No te has dado cuenta de que todo lo que has aprendido viene de Mí? Yo te guiaré de este modo hasta el fin. ¡Alégrate, alumna! Dios mío, me dejas sin palabras. Puedes estar contenta, porque tú no has merecido ninguna de estas gracias. Ven, el Amor te ama. 23 de diciembre de 1989 La paz esté contigo, hija.TocaMi Corazón... Siente lo lacerado que está Mi Corazón. (En espíritu percibí el Corazón de Nuestro Señor.) Arranca las espinas que se clavan ahora en Mi Corazón. Enséñame cómo arrancar esas espinas, Se- ñor. Las espinas pueden arrancarse con amor. Ámame, ámame. Vassula, sé Mi bálsamo. Consuélame y tráeme almas pequeñas. Muéstrales Mi Corazón, háblales de Mi Amor.Arranca cada espina y reemplázala con un alma pequeña… Han de hacerse tremendas reparaciones a Mi Casa, peroYo la reconstruiré, ladrillo a la- drillo, hilada a hilada.Apesar de los tremen- dos ataques que sufre Mi Casa,Yo, el Señor, prevaleceré al final. Entonces llenaréMi Casa de almas puras. Como palomas que llenan su palomar, así será también enMi Propia Casa. YYo permitiré que esas almas puras coman directamente deMi Mano para que aprendan a decir: “Abba”. La Divinidad vencerá a la corrupción, corrupción que, debido los vi- cios mundanos, ha hecho de Mis hijos unos ateos. Me propongo hacer de esas almas puras seres divinos que reflejenMi Divinidad. Por eso, en estos días, os estoy recordando in- cesantemente laVerdad, aunque Me esté re- pitiendo. Aunque a algunos de vosotros les moleste que Me repita, continuaré recor- 1 Nuestra Santa Madre. 2 Jesús dijo esto como si se lo estuviera diciendo a alguien por primera vez. Cuaderno 39

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