La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 36 truyendo con la Sabiduría. Estoy muy con- tento contigo. Deléitame escuchandoMis lla- madas y escribiéndolas. No te canses de es- cribir. Vamos. Nada será en vano. Sí, Señor mío. Te doyMis bendiciones.Ven, apóyate enMí. Glorifícame amándome, hija. Búscame siem- pre, no Me niegues nunca, repara por los demás, pon en prácticaMi Palabra. RecibeMi eterna Paz. (Más tarde:) Vassula, quédate junto a Mí.Yo te recordaré que, como Esposo, te proveeré en gran abun- dancia de todo lo que te falte. Te amo. Cada palabra queYo diga será escrita, trabajaremos juntos. No te canses de escribir. (Leí la oración a San Miguel y éste me con- testó:) Con el Poder deDios, yo, SanMiguel, arroja- ré al infierno a Satanás y a todos los demás espíritus malignos que pierden a las almas. (Después leí el “Acordaos” de San Bernar- do.) Amadísima hija, Yo te ayudaré. Recibe Mi Eterna Paz. Estaré junto a ti hasta el final. Cumple el Mensaje,Vassula, pon en práctica la palabra de Dios.Apóyate en tu Padre San- to porque esMuy Poderoso. Ámale y glorifí- cale. ¿Harás todo esto? Permanece junto a nosotros. Te amo. 6 de marzo de 1987 Vassula, soyYo, Jesús, tu Salvador. ¿Tienes hambre? La verdad es que sí, Jesús, en este momento la tengo. Ten siempre hambre, ten hambre de Mi Pan. Ven, Mi Pan es gratuito y, cuando comas de Mí, quedarás saciada. Jesús, yo hablaba del pan terrenal... Lo sé,Vassula, pero ¿cuál preferirías tener? Los dos, Jesús. Tu pan sólo te saciará por un tiempo, pero cuando comas Mi Pan quedarás plenamente saciada. Quien comeMi Pan vivirá para siem- pre 1 . Yo te alimentaré,Vassula. Jesús, Te amo. Oh, hija, ¡cuánto suspiro por oír esas pala- bras de todos los labios! “Jesús, te amo”. ¿Quieres sentir Mi Corazón?Mírame. Estoy delante de ti. (Miré Su Corazón. ¡Todo Su pecho estaba encendido!) Mi Corazón está inflamado de amor fervien- te. Mi Corazón quiere consumirte con Su amor. ¡Mi Corazón quiere enamorarte para que seas Mía para siempre!Ven, hija, clama por el amor, clama por la paz; permanece uni- da aMí hasta el fin.Ven, vamos a reanimar a los demás. Ámame con toda tu alma y con toda tu mente para queMe puedas glorificar, bienamada. Jesús, amarte es doloroso porque deseamos estar contigo; quiero decir libres de este cuerpo y junto a Ti. Y por eso es doloroso amarte. Yo también sufro a causa de Mi GranAmor por todos vosotros. Sufrí cruelmente por amor, y sufro aún cuando no recibo respues- ta alguna alAmor que os tengo. ¿Puedes ima- ginarte cómo Me siento? Bienamada, nece- sito almas que Me amen verdaderamente, almas que puedan reparar por los queMe ig- noran. Diles, hazles saber lo que se siente al amar a alguien, habiendo entregadoMi vida por amor, ¡y, sin embargo, no recibir ninguna 1 Jn 6,48-51. Cuaderno 8
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=