La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 349 diente en ti, como lo es enMí. Tu sed por Mi Cruz debería aumentar como la Mía. Ahora ya has debido darte cuenta de qué modo demuestroYoMiAmor. Sí, permitiéndote que sufras. ¡Alma! Yo he convertido tu aridez en un manantial que fluye, tu hostilidad hacia Mí en ternura, tu apatía en fervor porMi Cruz, tu letargo en nostalgia por tu Hogar y por tu Padre. ¡Alégrate, alma! TuRey ha desenvuel- to la mortaja que cubría tu cuerpo y te ha re- sucitado como resucitó a Lázaro: para tomar posesión de ti. ¡Oh, Jesús, no eres muy exigente escogien- do! La elección es Mía. Quiero que tú heredes y compartas Mi Reino en el Cielo Conmigo. Cada Obra que llevo a cabo es para Mi Glo- ria. ¡Mira! Eres libre ahora, palomaMía.Yo soy tu Dueño y vendrás siempre a Mí, y descan- sarás siempre en Mi Sagrado Corazón. Mi Sagrado Corazón es tu nido y tu refugio. ¿Lo ves? Te he entrenado para reconocer Quién es tu Dueño y lo que requiere de ti.Tu Due- ño y tu Rey requiere ahora tu amor . Ven, co- rresponde aMiAmor. ReflejaMiAmor como un espejo. Te he creado por Amor para que Me ames, no olvides esto jamás. CUADERNO37 29 de septiembre de 1989 ¡Aleluya! El Señor se inclina para escucharme cada vez que Le llamo. Mi mirada está fija en Ti, Señor mío. Medito en Ti sin cesar. Tú eres mi Alimento, mi Pan y mi Vino, no necesito nada más en este mundo hostil. Mi alma está sedienta de Ti, mis labios están resecos por Ti. Tú eres mi Dios que me ha buscado y me ha encontrado en mi miseria. Permíteme habitar en Tu Sagrado Corazón. No sufrirás nunca un rechazo por Mi parte. Cada vez que vienes a recibirme, Mi Sagrado Corazón salta de alegría. Yo Me he hecho diminuto en la pequeña Hostia blanca.Al re- cibirme, Me estás aceptando, y al aceptarme así, reconoces La Verdad. Entonces Yo y tú somos uno, estás en Comunión Conmigo. ¿Qué puede haber más delicioso que estar Conmigo, tu Dios? ¿Qué encuentromás san- to y puro puede existir? Yo, tu Dios, encon- trándome contigo, Mi criatura.Yo , tu Reden- tor, y tú, Mi redimida.Yo, Jesús, te amo con locura. ¿Cómo podéis algunos de vosotros dudar de Mi Amor, profanando este Amor puro y santo? ¿Cómo podéis tantos de vo- sotros dudar de Mi Santa Presencia en la Hostia? Mi Sagrada Eucaristía no debería ser des- perdiciada o tratada como si no fuera santa. Si tan sólo comprendierais plenamente lo que os estoy ofreciendo y a Quién recibís en vo- sotros, Me bendeciríais sin cesar. ¡Mirad! Hasta Mis Ángeles que os miran desde lo alto desean esta Comida que vosotros po- déis tomar, pero ellos no. Sin embargo, mu- chos de vosotros no parecéis percibir Su Ple- nitud... Yo soy el Prisionero del Amor detrás de cada Tabernáculo, que aguarda y espera veros llegar. Acercaos todos los que aún andáis errantes en este desierto, venid a Mí puros y limpios. Dejad queMe llene de gozo en vosotros. Por tanto, complaced aún más Mi Corazón arrepintiéndoos, reconociendo vuestros pecados. No digáis: “¿Para qué con- fesarme? No tengo nada que decir a mi con- fesor”. No seáis de aquellos que han perdi- do el sentido del pecado. Estáis lejos de ser perfectos y, sin embargo, algunos de voso- tros os comportáis como si no tuvierais man- cha y hubierais alcanzado ya la perfección. Sed humildes, sed humildes. Podéis detectar fácilmente vuestros pecados si oráis con sin- ceridad de corazón yMe pedís que os ayude a detectarlos. Benditos los que obedecenMi Ley, siguen Cuaderno 37 ΙΧθΥΣ
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=