La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 348 28 de septiembre de 1989 Señor mío, no es tan fácil captar Tus pensa- mientos. Quiero ser agradable a Tus Ojos.A veces siento que Te escondes de mí. ¿Son mis pecados los que hacen que te escondas? Vassula, Mi amor por ti no se agotará ja- más. Oramás, déjame recordarte que reces de vez en cuando las oraciones que te he dado. Reza el salmo que he escogido para ti. Permí- teme utilizarte de vez en cuando, y cuando Yo lo desee. Permíteme ser libre de reinar so- bre ti 1 . Así pues, no temas, depende ahora enteramente de Mí. Yo te he levantado para que estés Conmi- go y con nadie más. Extirparé siempre a to- dos Mis rivales que se acerquen a ti. No de- jaré nunca que te distraigan, apartando tu mente de Mí. Tú eres ahora Mía y lo serás para siempre. Ven a Mí y adórame en Silen- cio. Depende ahora totalmente deMí, esoMe llena de gozo. Depende de Mí tal como te he enseñado.Medita en silencio, ten sed deMí, ¡esoMe gusta! Deséame, ten constantemen- te sed de Mí, tu Dios. Deja de hacerte preguntas todo el tiempo, ¿no soy Yo el Señor de los Señores? No du- des nunca de Mis Obras. Yo conozco tu ca- pacidad, por tanto ámame sin límites, inmo- lándote voluntariamente por los demás. Permanece fiel aMí. Mi Espíritu está sobre ti y te guiará siempre. Háblame, ¿por qué desa- tenderme? ¿Son tus preocupaciones más im- portantes que Mi Presencia?Apóyate enMí, Yo te ofrezco millones de veces Mi hombro para que te apoyes en él. Ven, deseo ver tu cara levantada e ilumina- da de gozo. ¡Mira lo que Yo te he dado! Sé como el girasol, vuelve tu rostro hacia Mí y sigue Mi Luz. ¡Yo no te oculto Mi Rostro! ¡Flor! Si dejaras de agachar la cabeza y Me miraras, tus inquietudes te abandonarían. Confía en Mí, ofrécemelo todo yYo te ayu- daré. Vamos, todos esos sacrificios no serán en vano. Tu Jesús te ama 2 ... ¿No tienes nada que decirme ahora? Sí, Señor mío. Quiero decirte que estás cons- tantemente en mi pensamiento a lo largo del día y de la noche. Medito en Ti toda la no- che. Termino el día Contigo en la mente y empiezo el día Contigo en la mente. Mi alma se aferra a Ti. ¡Entonces, alégrate! ¡Que tu corazón y tu alma se llenen de gozo! Tu Rey viene a ti en tu desnudez y tu pobreza. Tu Rey ha cubier- to tu desnudez con SuAmor y Su Paz. Y en SuTernura, te ha adornadomajestuosamente con Sus más preciadas Joyas. ¿No he ador- nado tu cabeza con Mi Corona de Espinas? ¿No te he confiadoMis Clavos? ¿No estamos compartiendoMi Cruz a modo de lecho nup- cial? ¿No te he revelado Mi Belleza? Te he desposado Conmigo. ¡Habla, hija! Señor mío, ¡cualquier cosa que diga nunca será suficiente! Ten piedad de mi miseria. Confío en Tu Amor. Estaré encantada de sacrificarme más. Entonces abre tus oídos y escucha Mi cánti- co nupcial.Yo sé de qué estás hecha: de pol- vo y cenizas. Sal de tu melancolía, levanta la cabeza, mírame...Yo soyAquel que te ha re- sucitado y conserva tu alma tranquila y so- segada, envuelta en Mis Brazos. Yo guardo tu alma.Te lo he dado todo para elevar tu alma aMí. Te he mostradoMi InfinitaMisericordia y te he favorecido dándote a beber deMi Cáliz, ¿no es así? Busca complacerme, hija, busca Mis Caminos. Mis Caminos son Santos , de modo que ten cuidado de no quejarte de nada.Yo siempre he estado junto a ti, guián- dote.Ven siempre aMí con sencillez de cora- zón,VassulaMía, porque tus días en la tierra no son más que una sombra pasajera, una huella superficial que se desvanecerá. Nada en la tierra dura para siempre. Guarda pues Mis preceptos y sigue Mis Mandamientos.Te he confiadoMi Joya más Preciosa. Guárdala, abrázala y agárrate firme- mente a ella. Mi Cruz de Paz yAmor será el dulce tormento de tu alma. Tu entusiasmo en compartir Mi Cruz debería ser una llama ar- 1 Sal 86. 2 Hubo un momento de silencio. Cuaderno 36

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=