La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 339 rarme y permitirme utilizar tu mano. Quiero que seas Mi Eco. ¿Qué quieres decir, Señor? Quiero decir que leas en alto Mis Mensajes en los encuentros de oración: Me siento glo- rificado. Medita con frecuencia y acepta todo lo queYo te doy. Flor, vengo a ti conMi Cruz. Necesito descansar un rato. ¿Quieres cargar conMi Cruz por Mí? Con mucho gusto, Señor. Recuerda bien lo que te estoy dando. Mi Cruz es preciosa. LevantaMi Cruz,Yo volverémás tarde a descargarla de tus hombros. Hijita Mía, Me llenan de gozo las almas que están a Mi disposición. No Me niegues nunca pase lo que pase. Estate siempre pronta y disponi- ble para Mí, tu Dios. 6 de septiembre de 1989 ¿Señor? Yo soy. Estoy delante de ti. Sé consciente de esta Gracia,Vassula Mía. En cierto modo, Señor, no soy plenamente consciente. Soy incapaz de darme plena cuenta, pero creo. Cree, sí. Cree con una fe-de-niño, porque eso es lo que Nos agrada a Mí y al Padre. ¿Quie- res escribir? ¿Sí? (Me di cuenta de que me estaba olvidando de escribir...) ¿A propósito de Mi Cruz? Sí, Señor. Entonces, escríbelo ahora. Gracias, Dios mío. (Más tarde, después de que Jesús me dejara Su Cruz –de un modo místico– fue como si recibiera sobre mí una lluvia de tristeza, hasta entrada la noche . Era como si el mun- do, con sus pecados, toda clase de pecados, se estuviera cerrando sobre mí. De pronto, en medio de este tormento, me acordé de Jesús en Getsemaní, y lloré amargamente. Por otro lado estaba encantada de aliviar a Jesús, aunque sólo fuera por un instante. Más tarde vino Jesús y volvió a tomar Su Cruz.) La estoy compartiendo ahora contigo, biena- mada. Señor, Te escucho. Escucha y entérate: ¿Has oído hablar alguna vez de alguien que haya tratado de vivir de- dicado a Mí y no haya sido nunca atacado o perseguido? No, Señor. Algunos de ellos incluso murie- ron mártires. Sí.Ya lo ves, pequeña, ahora tenemos la con- firmación de lo que se dijo en las profecías. Hasta el día de hoy, cualquiera que aparezca proviniendo de Mi Boca y alce la voz para anunciar Mi Mensaje, tendrá la seguridad de ser perseguido por los Caínes.Yo los llamo, pero ellos se niegan a escuchar. Les hago señas, pero nadie hace caso. Desprecian to- das Mis advertencias, se burlan de la prome- sa. ¿No he dichoYo que en vuestros tiempos derramaríaMi Espíritu sobre la humanidad? ¿Y que implantaría Mis Leyesdirectamente en vuestros corazones y las grabaría en vues- tras mentes? Ninguna profecía proviene de la iniciativa del hombre, ¿cómo podría hacerlo?Mi Pala- bra es dada por Mi Espíritu Santo, que de este modo hace que los hombres hablen de Mí. Yo, el Señor, os he prometido Nuevos Cielos y una Nueva Tierra y, Vassula Mía, ¡estoy en plenos preparativos para ello! Pero, en vuestros días, la gente es egocéntrica, irreligiosa, no tiene corazón y prefiere su pro- Cuaderno 36 ΙΧθΥΣ
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