La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 330 vida– también vosotros os manifestaréis en toda vuestra gloria Conmigo”, porque todo el bien que hacéis enMi NombreMe glorifi- ca.Yo soyAmor. ¿Nosotros? Sí, nosotros. ¿Nosotros? Sí, Santa Madre. Nosotros. ¡Señor! Ayúdame, por favor, a saber dónde me encuentro, porque, tal como están las cosas ahora, siento como si el suelo se mo- viera bajo mis pies. Tú Te aseguraste de que nadie fuera mi Director Espiritual y de que recibiera únicamente de Ti enseñanza sóli- da y consejo. Pero ahora, ante el gran pro- blema con el que me enfrento, mi corazón sufre por no saber qué hacer. Tú has dicho que expondrías la disciplina con la mayor perfección y proclamarías el conocimiento con precisión. Ahora estoy siendo duramen- te zarandeada porque he tratado de poner en guardia y corregir a alguien. Necesito Tu Consejo. Primero Te imploro, Padre, que me digas si he obrado mal. Tranquilízame dándome una respuesta confirmada a mi pregunta, mediante Tu Palabra. Luego, há- blame, Señor. “Toma como norma la sólida enseñanza que has oído de Mí, anclada en la fe y el Amor que hay en Mí.Yo te he confiado el cuidado de algo precioso. Protégelo con la ayuda de Mi Espíritu Santo, que vive en todos voso- tros 1 .” Vassula, déjame escribir también esto: de- bes vivir toda tu vida de lamismamanera que Me has recibido a Mí, tu Señor. Debes estar enraizada enMí, edificada sobreMí ymante- nida sólidamente por la fe que te he enseña- do.Y llena de acciones de gracias.Asegúra- te de que nadie te tienda una trampa y te prive de tu libertad con alguna filosofía de segunda mano, vacía, racional, basada en los principios de este mundo, en lugar de estar basada en Mí, Cristo. Quiero también pedir consejo a Nuestra Santa Madre: Santa Madre del Perpetuo Socorro, ven de nuevo a socorrerme como en los tiempos de persecución. Intercede por mí. Me siento miserable por no saber si he hecho mal en corregir a esa persona. ¿Tal vez he sido demasiado dura? ¿He cometido un error? Por favor dame tu consejo con la Palabra del Señor, cuando yo abra la Bi- blia. (Abrí la Biblia en la Epístola a los Filipenses 4 ,4-5, y leí: Último consejo: “Quiero que estéis alegres, siempre alegres en el Señor. Os lo repito, lo que yo quiero es vuestra felicidad. Que vuestra mesura sea evidente para todos. El Señor está muy próximo.”) Gracias, SantaMadre. Aconséjame siempre. Dependo de Tus Consejos. (Nuestra Santa Madre me dio a leer tres pasajes más de la Biblia, para alentarme. Son los siguientes: “A ti te toca, pues, predicar el comporta- miento que va con la sana doctrina” (Tt 2, 1). “Que la gente no te tenga en poco por- que tú seas joven, sino que seas un ejemplo para todos los creyentes por la manera en que hablas y te comportas, y en tu amor, tu fe y tu pureza” (1Tm 4, 12.). “…Tu celo ha sido un estímulo para mu- chos más...”(2 Co 9,3).) ¿Señor? Yo soy. Mis enseñanzas son sólidas, de modo que no te inquietes. Preocúpate por los que sustituyen el bien por el mal e insinúan que obran bien cuando en realidad están obrando mal. Preocúpate por las dispersio- nes y las divisiones enMi Iglesia. Preocúpa- te por los que ignoran las Obras del Espíritu, porque sobre ellos volcaré Mi ira. Ellos son la causa de la caída de Mis hijos. 1 2 Tm 1,13-14. Cuaderno 35
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