La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 329 29 de julio de 1989 (Rodas) (Acudí al Señor, sólo por un momento.) ElAmor está junto a ti. Permanece pequeña para que Mi Espíritu pueda crecer en ti. Yo Soy laVerdad, laVidayelCamino.Glorifícame amándome. 30 de julio de 1989 (Rodas) (La lectura del día era de la Carta a los Colosenses 2, 1-15. Esto ocurrió después de conocer a un hombre que pertenecía a la Iglesia Pentecostal. Me dijo que todos los mensajes eran muy hermosos, ¡pero que se- guramente había intervenido el demonio tomando el nombre de NuestraMadre! ¡Dijo que el demonio será el que una a las Igle- sias! Es sorprendente como puede engañar Satanás a gente buena...) ¿Señor? Yo soy. Recibe Mi Paz. Mi Paz es tuya. De verdad, no te dejes engañar por la filo- sofía racional y las enseñanzas erróneas. Cumple tu misión paraMi Gloria y repite to- das las cosas que Yo te he estado enseñan- do.Yo soy la Sabiduría y tu Educador. Estás aprendiendo de Mis Propios Labios Repite Conmigo estas palabras: “Señor, tómame en alma, tómame en espíritu. Jesús, mi Señor, toma mi corazón Todo es Tuyo. TuAmor es mejor que la vida misma. Yo pongo mi esperanza en Ti. Amén.” Pequeña, elAmor permanecerá siempre jun- to a ti. ¿Recordarás siempre quién es tu Re- dentor? El Cielo está en duelo día y noche a causa de las herejías que se han infiltrado en Mi Cuerpo, herejías que están devorando Mi Cuerpo. Se desarrollan en el interior de Mi Cuerpo como un cáncer. Su levadura se ha infiltrado en Mi Pan... Yo te digo con toda solemnidad que esas gentes cargarán con el peso de sus faltas y las faltas de quienes les siguen. Ese peso será tan grave como el de las faltas de sus antepasados que adoraban a Baal. Flor, acuérdate deMi Santa Presencia. Mis Ojos no se apartan nunca de ti. Ven. ¿Noso- tros? Para siempre 4 de agosto de 1989 (Anoche, al despertarme en medio de la noche, me di cuenta de que el Espíritu San- to estaba rezando el Credo por mí. Yo seguí la Voz que iba por la mitad de la oración y la terminé. Más tarde, esa misma noche, me desperté y caí en la cuenta de que la Voz del Espíritu Santo rezaba la oración de San Miguel. Yo me había despertado como a la mitad de la oración. La terminé con el Espí- ritu Santo. Él ora en mí incesantemente, in- cluso cuando duermo.) Señor mío y Dios mío, Sagrado Corazón de Jesús, ¿es Tu Voluntad para (...)? Será para los que Te aman. Por favor, dame Tu res- puesta en Tu Palabra. (Más tarde, el Señor me indicó Colosenses 3, 1-4.) Voy a escribirlo: “Puesto que habéis sido devueltos a la verdadera vida Conmigo, de- béis buscar las cosas del cielo, donde Yo estoy sentado a la diestra de Dios. Que vues- tros pensamientos estén sólo puestos en las cosas celestiales, no en las de la tierra, por- que habéis muerto y ahora la vida que tenéis es una vida escondida Conmigo. Pero cuan- do Yo Me manifieste – y Yo soy vuestra Cuaderno 35
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