La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 318 Bienamados, ya está cerca el Día en que toda visión se realizará.Toda visión se cum- plirá pronto, durante vuestra propia vida. Por lo tanto, abrid vuestros corazones y tratad de comprender por quéMi Espíritu de Gracia se está derramando tan generosamente so- bre esta generación. Se acerca el Día en que todas las generaciones serán una, bajo un solo Pastor, alrededor de un soloTabernácu- lo.YYo, el Señor, seré el Único para ellas.Así pues, orad, amadísimos Míos, orad por esta Unidad para la queYo, el Señor, estoy en ple- nos preparativos. Ahora estáis dispersos y vuestros pastos son estériles. Los lamentos de Mi pastor 1 se oyen por todo el Cielo, porque los Caínes han roto su cayado en varios pedazos; han he- cho astillas la Unión para romper la fraterni- dad entre ellos 2 . Pero el Día de laGloria deMi Cuerpo está próximo y ¡qué alegría será ésa! Será un día prodigioso y las Heridas que he recibido en casa de Mis mejores amigos, sa- narán. Mi SagradoCorazón desea hoy el amor con pureza. Todo lo que necesito es que corres- pondáis a mi amor. ¿No Me he ofrecido Yo por amor como ofrenda fragante y víctima? ¿Es demasiado pediros que os abandonéis a Mí? ¿Es demasiado pediros un poco de reco- nocimiento y un amor correspondido? El Amor desea amor. ElAmor está sediento de amor. ElAmor os está implorando que corres- pondáis a Su amor. No os rebeléis contra Mi Ley, que es una Ley deAmor. ¡Oh, bienamadosMíos, cuánto os amo! ¿Por qué habéis dejado de adorarme tantos de vosotros? Os recuerdo que estoy presente en esta Hora Santa. Rodeado deMis serafines y querubines, estoy en silencio delante de vosotros.Yo, el Santo de los San- tos, os he dado este nombre: Bienamados. Aunque hayáis pecado contra Mí, Yo os he perdonado ¡Vosotros sois Mi simiente! ¿Os veré en la Hora deAdoración señalada, amadísimos Míos? ¿Os levantaréis y ven- dréis a Mí, que os estaré esperando en Mi Tabernáculo?Venid a Mí...Venid a Mí... No rechacéis lo que el Espíritu os está ofrecien- do estos días. Permaneced en Mi Amor y aceptadMi Misericordia. Recordad que todo desaparecerá y nada subsistirá, que todo se agotará un día, pero que vuestra alma perma- necerá para siempre. Yo, el Señor, os bendigo a cada uno y os doy Mi Paz para que podáis dársela a los demás. 21 de junio de 1989 ¿Señor? Yo soy. No dejes nunca de orar. Sigue Mis instrucciones, bienamada. Permanece siem- pre disponible para Mí, tu Dios. Yo estoy siempre junto a ti para procurar a tu alma lo que le falte. ¿Sabiduría? Yo te instruiré gratuitamente con la Sabiduría. ¿Perseverancia?Yo la infun- diré en tu alma hasta llenarla de celo. ¿Pacien- cia?Yo te daré laMía. ¿Entereza para expiar por ti misma y por los demás? La absorberás deMí. ¿Amor?Yo colmaré tu corazón desde elMío. ¿Paz?Mi Paz es tuya. ¡Ah, hijitaMía! ¿Por qué has dejado de pedirme estas Gra- cias que pueden alimentar tu alma? Realmente no lo sé... Recuerda queYo soy la Sabiduría y tu Edu- cador, por tanto, debes depender de Mí. ¿No he alimentado hasta ahora tu alma y la de los demás? Continuaré derramando en ti enseñanzas como profecías. Confía enMí, búscame, ca- mina Conmigo, obedéceme, ámame y adóra- me.Yo estoy Presente en todo momento, por tanto siéntete segura. Yo soy laAutoridad y la Disciplina que descienden sobre ti. ¡Ah hijitaMía!Te amo eternamente. No perturbes tu alma tratando de comprender Mis Cami- nos, porque al hacerlo sólo conseguirás de- 1 Nuestro Santo Padre Juan Pablo II. 2 Aquí sentí a Dios triste hasta la muerte. Cuaderno 34 ΙΧθΥΣ

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=