La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 309 zo, con los labios resecos, implorando y gi- miendo por un poco de amor, por un amor co- rrespondido. Hoy tenéis ante vuestros ojos a unMendigo Lastimero, con laMano cons- tantemente tendida, implorando un amor co- rrespondido: “Os lo os suplico, volved a Mí y amadme.Aprended a amarme, aprended a amarme. Haced las paces Conmigo, haced las paces Conmigo.Yo no os rechazaré.Yo Soy Amor y os amo eternamente”. Venid aMí mientras no haya llegado aún la Hora. No esperéis que llegueMi Justicia. No dejéis queMi Justicia os tome por sorpresa y distraídos. Recordad, pues, que en esa Hora terrible y temible,Yo estaré en pie delante de vosotros como un Juez Severo y Majestuo- so.YMiVoz, que era la de un mendigo que- jumbroso, se transformará en el resplandor de un Fuego Devorador, en tempestad, aguace- ro y granizo. Mi Aliento será como una co- rriente de azufre que prenderá fuego por to- das partes para purificaros, renovaros a todos, y uniros en Un Solo Pueblo Santo. Dichosos todos los que esperan en Mí y acogen Mi Espíritu de Gracia, que derramo ahora tan generosamente sobre toda la hu- manidad, porque Me veréis a Mí, vuestro Dios. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que tienen oídos para oír y son sencillos de corazón, acogiendo Mi Es- píritu de Gracia con una fe-de-niño, porque en esos corazones humildes echará raícesMi Palabra. Bienaventurados los que padecen perse- cución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dentro de muy poco, Mis pequeñas palomas, estaré con vo- sotros. RecibidMi Paz. Os bendigo a cada uno. Yo, Jesucristo, bendigo y perdono a vuestros perseguido- res porque no saben lo que hacen.Yo, el Se- ñor, os amo a todos eternamente. (El Señor me indicó entonces los pasajes de las Escrituras que yo debía leerles: Hebreos 3,7-19 y 4, 1-17.) Yahveh, Abba mío, recuérdame Tus Mandamientos para que pueda seguirlos y serte fiel. Yo sé que Tus reglas son justas, Abba mío. Sé y creo que me permites sufrir por fidelidad. Era bueno para mí probar y beber de Tu Cáliz amargo. Ahora, Señor, por favor, deja que Tu Amor me consuele. Ven a tratarme con ternura y viviré, porque Tu Ley es mi vida y mi delicia. Dirige mis pasos hacia Tu Casa como me lo has prometido. Te deseo, Padre del Cielo. Te estoy aguardando, Yahveh, Abba mío, Te estoy aguardando . ElAmor te ama, hijitaMía, y no permitiré que nadie te separe deMí. Tú ahora formas parte de Mí.Vamos a trabajar. (Más tarde:) (Por la noche vi, en una visión parecida a un sueño, el retrato de Jesús. Observé que los Ojos de Jesús se llenaban de lágrimas y, antes de que cayeran al suelo, me precipité para recogerlas en mis manos. Con las pal- mas de las manos llenas de las preciosas lágrimas de Jesús, comencé a alejarme, con- siderando bebérmelas.) HijaMía, recibeMi Paz.Ven, ¡Yo estoy con- tigo! ¿Eres feliz de estar Conmigo? ¡Oh, sí, Jesús, Señor mío! ¿Y sigues queriendo entregarme tu voluntad y trabajar para Mí? Sí, Señor. Por favor, repíteme Tu Nombre. Yo soy el Señor Jesucristo, tu Salvador. Sí, Señor, si ése es Tu deseo. Cuaderno 33
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=