La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 293 Deséame aMí, tu Padre. Hazme sentir que no perteneces al mundo. Compláceme, flor, y vuélvete a Mí buscando Mi Luz. Ten sed de Mí, igual que una flor que necesita a unGuar- dián para preservar su belleza.Ten necesidad de Mí, ten necesidad de Mi Luz, ten necesi- dad de Mis Fuentes. Crece, bienamada, cre- ce en tu fe. Ven, te susurraré al oído el pasaje de las Es- crituras que has de leer en la próxima reunión. Apóyate en Mí y Yo te sostendré. Recuerda que no eres nada. Permíteme ser Todo en tu nada. Yo controlaré siempre el aceite de tu lámpara, no dejaré nunca que se consuma, mantendré tu llama encendida, nunca te de- jaré en la oscuridad. Mi Orientación será siempre en Paz, por eso quiero que no Me pierdas nunca de vista. ¿Señor? Yo soy. ¿Puedo preguntarte algo? Siéntete en libertad de preguntar. Señor, Tú me has resucitado de entre los muertos, ¿no es así? Yo te he resucitado. Señor y Salvador, Me alimentas con gran abundancia. Velas por mí día y noche, no sea que algún mal me sobrevenga. Me levantas hacia Ti cuando estoy a punto de ser pisoteada por mis perseguidores. Eres mi Guardián, mi Guía, mi Maestro, mi Esposo, mi Santo Compañero. Eres un Dios muy Tierno. Permíteme preguntarte esto, Señor: Has derramado Tu Espíritu sobre mí. ¿No vas a derramar también Tu Espíritu sobre mis hermanos? Me has buscado entre los muertos y me has resucitado. ¿No vas a resucitar al resto de los muertos? Vassula Mía,Yo resucitaré a los muertos.Ya estoy cerca de esos cadáveres, porque ve- rán a su alrededor algo nunca dicho y darán testimonio de algo jamás escuchado antes. Aquellos que nunca han oído hablar de Mi Belleza, Me verán aMí, la Luz. Y los que no han oído hablar nunca deMiAmor, compren- derán y se convertirán. Ellos serán los nue- vos recipientes de Mi Palabra para conducir a vuestra juventud de vuelta a Mí. Sí, serán los extranjeros los que reconstruiránMi Igle- sia. Reconstruirán las antiguas ruinas, levan- tarán lo que ahora está arrasado, restaurarán todo lo que ahora yace en la ruina. ¿No lo has observado? Ellos son tan pocos en comparación con las ruinas devastadoras de Tu Iglesia, Señor. Yo los multiplicaré. Espera y verás. ElAmor volverá como Amor. Yo estoy siempre con vosotros. Ven ahora, descansa en Mí. ¿No- sotros? ¡Para siempre! 27 de febrero de 1989 La Paz esté contigo. (San Miguel Arcángel) Alabado sea el Señor. (Santa María) ¡Ah, escúchame!Yo soy el Señor. Ven a Mí como ahora, ofreciéndome esas almas 1 . Yo nunca rechazo una oración. Aunque llegue tibia, desde la “pobreza” misma,Yo la escu- cho. Conozco tu debilidad, peroMi Fuerza te sostendrá. Ora para que aumente tu fe.Yo te envío todas esas almas, ora para discernir Mi Voluntad, ora incesantemente. Pide y se te dará, pide. Nunca ceses de orar. Yo escucho hasta el suspiro que Me ofreces. Lo tengo en cuenta, con tal de que todo venga del corazón. Por eso, cree en lo que pides yYo te 1 Vine a ofrecer al Señor todas las almas que me habían pedido que intercediera por ellas. Pero de algún modo me sentía árida, seca. Cuaderno 31

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=