La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 276 Cuaderno 30 Yo soy vuestro Salvador y vuestro Con- suelo. Venid, pues, a Mí, sin vacilar. Os con- solaré a todos, os daré esperanza. Por tanto, no disminuyáis vuestras oraciones y sacrifi- cios; aumentadlos estando en constante ora- ción.Yo , el Señor, concluiréMiMensaje dán- doos un lema para 1989: “Vivid santamente y retribuid el mal con amor. Amaos los unos a los otros comoYo os amo”. Yo soy la Paz y el Amor, y os bendigo a to- dos. 17 de diciembre de 1988 (Después de nuestra reunión.) ¿Señor mío? Yo soy. Me ha sorprendido ver cuántos han venido, ¡debía haber al menos ciento treinta perso- nas! Vassula, lo he dicho antes: colmada, seréis muchos. Señor, habrás notado que hubo algunas disputas a propósito del programa. ¡Cómo podría no darme cuenta de todo eso! 1 Vassula, habrá fuerzas opuestas, pero no permitiré que nadie te pisotee. Despreocúpa- te y depende de Mí. De ahora en adelante, seréYo quien organice y te de el programa de Mis Reuniones. SeréYo quien te diga lo que has de decir. El programa te será dado de lo alto.Yo soy la Sabiduría, y de la Sabiduría lo recibirás. Escribe: primero santificarás el lugar don- de vayáis a tener Mi Reunión, como lo has hecho, rezando la oración a San Miguel. Comienza Mi Reunión diciendo estas pa- labras: “La Paz esté con vosotros”. Acuér- date de decir a Mis pequeñas flores que soy Yo, el Señor, quien les doy Mi Paz y que es- tas palabras provienen de Mi Boca. Luego, invocaréis todos al Espíritu Santo. Rezaréis todos la oración a San Miguel. Vuestra era necesita desesperadamente esa oración. Yo te indicaré siempre el pasaje de la Santa Biblia que debe leerse, tal como te indiqué en la reunión pasada que leyeras Joel 3,28-32. De la misma manera te mostraré también el pasaje que ha de leerse. Mi deseo es que seas tú quien lo lea. Luego diles por qué he esco- gido Yo ese pasaje. A continuación les leerás pasajes de Mi Mensaje de Paz yAmor. ¿Cómo sabré qué pasaje he de leerles? No te preocupes, ¿no soyYo tu Consejero y tu Guía? Sí, Señor. Después de haberles leído los pasajes, puedes preguntarles si tienen alguna consul- ta. Es un espacio abierto al diálogo.Yo te ins- piraré, pequeña. A continuación, quiero que les leas el Mensaje Mío que les concierne. Compláceme ofreciéndoles amor. Com- pláceme terminando con el Santo Rosario. Si alguien desea hablarme, ¿debo aceptarlo? Sí, bienamada, habla con ellos. Gracias, Jesús, mi Señor. 20 de diciembre de 1988 ¿Señor? ¡Yo soy! ¡Oh, Dios mío! 2 Vassula, ¡abraza Mi Cruz! Compártela Con- migo. Mi Cruz te conducirá a Mi Dominio. 1 Jesús no estaba nada contento. De hecho, estaba disgus- tado con ciertas personas. 2 ¡Jesús había contestado “Yo soy” con tal fervor y amor!

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