La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 272 Cuaderno 30 (Más tarde:) ¿Jesús? (Continuación del anterior mensaje para el encuentro de oración.) Yo soy.Yo soy vuestro Señor, el Crucificado. Hijos de MiAlma, bienamados de Mi Cora- zón, elAmor sufre profundamente. Comprended cómo Me siento. Me siento abandonado, olvidado y traicionado por los Míos. Hoy estoy clavado enMi Cruz y enMi segunda Pasión. La tierra está más seca que nunca y vosotros, amadísimos, sufrís las consecuencias. Sois las víctimas.Amuchos de vosotros os matan de hambre, a otros os engaña constantemente el Maligno. ¡Qué lás- timaMe dais todos!Mi Corazón sangra al ver todo esto desde Mi Cruz, y Mis Ojos están llenos de Lágrimas de Sangre. Os estoy dando a todos tantas señales y sin embargo muy pocos se fijan en ellas.Ve - nid aMí en vuestras oraciones. ¡Yo estoyPre- sente y os escucho! Venid a los Brazos de vuestroSalvador. Entregadme vuestras faltas yYo os purificaré y os sanaré. Os divinizaré, porqueYo soy laDivinidad. ¡Yo os perfeccio- naré!Venid aMí tal como sois, noMe temáis. Yo soy un Dios Cariñoso, estoy lleno de Misericordia hacia los miserables. ¡Soy un Dios llenodeCompasión!Dirigidmevuestras oraciones.Habladme. ¡No lodudéis!Os estoy esperando con impaciencia... Mi Amor por todos vosotros es tan Gran- de que,Yo, que soy el Santo de los Santos, el Eterno y el Soberano de toda Mi Creación, Me inclino hasta vosotros, para poder tocaros y sanar vuestras enfermedades. Estoy siem- pre entre vosotros y lo estaré hasta el fin… ¡Benditos los que expongan Mi Mensaje de Paz y Amor! Benditos los que vengan a Mí y Me consuelen. Sed uno Conmigo. Per- maneced en MiAmor para siempre. Queridísimos hijos, Yo soy vuestra Santa Madre,Yo soy la Madre de toda la Humani- dad. Amadísimos Míos, Jesús está sufrien- do por encima de toda expresión humana. ¡Está ahora en Su Segunda Pasión! Sentid cómo sufren Nuestros Corazones... Hoy se está librando una gran batalla. Sa- tanás está atacando ferozmente, y San Mi- guel le está combatiendo con los ángeles de Dios. La tierra siente las vibraciones de esta gran batalla. Necesito vuestras oraciones, bienamados, no dejéis nunca de orar…Orad, amadísimos Míos, sed como ángeles res- plandecientes de luz en esta oscuridad. Orad por la redención de las almas. Orad, amadí- simos Míos, por la conversión de las almas. Yo cuento con cada uno de vosotros... Comprended, por favor, lo que una madre siente al ver a sus hijos dirigirse a un fuego eterno, y lo que siente cuando ve a algunos de sus bienamados caer en ese fuego eterno... Meditad esto y Me comprenderéis mejor. Concluiré Mi Mensaje bendiciéndoos en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Venid a consolar a Jesús... ¿Señor mío? Yo soy. Me alegro siempre mucho cuando te veo hacer grandes esfuerzos por agradarme, reviviendo los Misterios al rezar el Rosario. Hija bendita, enseña también a los demás a rezar más lentamente el Santo Rosario. No sirve de nada rezarlo deprisa y de labios afue- ra. Cada oración debe salir del corazón. Te- néis que sentir lo que decís, por lo tanto to- maos el tiempo necesario para meditar cada Misterio. Gracias, Señor. CUADERNO30 3 de diciembre de 1988 (Mensaje para la reunión de oración del 16 de diciembre de 1988.) ¿Señor mío? Te amo. Deseo estar contigo. Gracias por haberme dado este don,
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