La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 27 donados a sí mismos, sin saber qué dirección tomar. Están perdidas. CuandoYo estoy con ellas las alimento, dándoles amor. Algunas Me siguen entonces. Tú las estás ayudando a amarme y a seguirme 1 . YoMe sirvo de ti de este modo, Vassula. ¿Debo, pues, ser paciente, rogando diaria- mente por ellas? Te estoy enseñando la Sabiduría. Las obras divinas provienen de la Sabiduría. Procura entender cuando te enseño. Ven, apóyate en Mí. ¿Quieres irte ahora? No, Jesús, continuemos. Oh, hija, te quiero, bienamada. Trabaja Con- migo y glorifícame. Me encanta tu pequeñez. Eres Mi flor, saturada después de haberme absorbido plenamente. Hijita, ten siempre necesidad de Mí, pues sin Mí perecerás. Yo te daré todo lo que te falte hasta el final. Dé- jame ser completamente libre contigo, porque Yo conozco tus necesidades. (Pensé que no iba a poder escribir la en- señanza de Dios, porque resulta difícil con todas las interrupciones e insultos del ma- ligno que recibo continuamente. A veces tengo la impresión de que Dios me ha abandonado completamente para ser ju- guete de los demonios. Cuanto más avan- za esta enseñanza, peores se vuelven sus insultos. Por un momento pensé que Dios me había dejado. Los insultos que me diri- gen son las peores palabras que uno se pueda imaginar.) Vassula, ¿te abandonaría Yo jamás? Yo soy el Fidelísimo. ¿Has olvidadoMis palabras? La culpa es mía. ¡Soy débil! Entrégame ahora tu debilidad yMi Fuerza la disolverá. Ven, te santificaré Yo Mismo. Contigo he alcanzado Mi Cielo, porque en ti encuentro Mi descanso. Recuerda que estamos unidos y que nuestros lazos son lazos de paz y amor. Estas ligaduras que atan tus muñecas y tus pies a los Míos son para toda la eternidad, porque tú eresMía, bienamada.YoMismo te he purificado, uniéndote a Mí; he triunfado sobre ti. Deseaba que Me amaras. No temas, por- que soy Yo, Jesús, quien te sostiene. Has de estar Conmigo y sentir Mi Presencia. Todo lo que te pido es amor. ¿Me amas? Tú sabes que Te amo, Jesús. Ámame sinmedida, mírame, recibeMi Paz. ¿Quieres decirme algo? Sí, Jesús. (Me sentía culpable por tener que decirle esto:) Jesús, aunque me encanta escribir esta en- señanza y estar contigo, ¡tengo que hacer otras cosas también! Vassula, dichosos los que renuncian a sus ocupaciones y Me siguen. Es verdad que estás dedicando gran parte de tu tiempo a escribir Conmigo, pero déjame que te diga además otra cosa: Me gusta también verte trabajar y cumplir obligacionesmenores, obli- gaciones de poca importancia, siempre que las hagas con amor. Cualquier pequeño tra- bajo que hagas, por pequeño e insignifican- te que sea, se vuelve grande a Mis ojos yMe agrada, siempre que esos pequeños actos sean hechos con amor. Bendita seas. (Esa noche teníamos invitados a cenar y estaba contando los platos, servilletas, etc. Pensé que lo llevaba todo en la bandeja, dudé y, sabiendo que Jesús estaba conmi- go, pregunté: “¿Qué más necesitamos?”. Me contestó sin dudarlo: “Necesitamos amor, Vassula”.) 1 Con nuestro amor, podemos llevar a las personas de vuel- ta a Jesús. Cuaderno 8
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