La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 262 Cuaderno 28 pre a Mí y no te negaré nunca Mi Paz. El Amor te ama. Gloria a nuestro Señor. 15 de octubre de 1988 ¿Señor? Yo soy. Desde toda la eternidad no Me he encon- trado jamás con una debilidad como la tuya. Es pasmosa... 1 Hijita, Me necesitas. Tu debi- lidadMe atrae, aMí, que soy la Fuerza Infini- ta. Tu debilidadMe arrebata; la debilidadMe ha atraído siempre como un imán. Escucha los latidos deMi Corazón. Soy Je- sús, yMi Sagrado Corazón es tu Hogar. Hija Mía, cada latido de Mi Corazón es un canto de amor a ti. He soltado tus cadenas de es- clavitud de este mundo. Permanece ahora desprendida como Yo lo he deseado desde toda la eternidad. Quiero este desprendimien- to en cada alma. Piensa quién hubiera podi- do hacer esto sinoYo, tu Salvador. Yo soy el que te ha redimido de la esclavitud del peca- do, y por eso los demonios están agresivos contigo. Has sentido cerca su presencia, esta semana. Conságrate a Mí, porque tu devo- ción y tu fidelidad agradan a Mi Sagrado Corazón, este Corazón sediento de amor y de fidelidad. Sube hasta Nosotros, a esa gruta 2 . Invó- canos allí. Sí, Jesús. Sí, Santa Madre. Vassula de Mi Sagrado Corazón, siéntete amada por Mí, siéntete amada por tu Santa Madre. Permíteme servirme aún de ti pormuy corto tiempo. ¿Nosotros? Sí, Señor. ¿Señor? Yo soy. Este amor que Te tengo y el ferviente deseo de sentirte y querer que estés constantemen- te conmigo, cada vez más sedienta de Ti, pensando sólo en Ti día y noche, en una palabra, vivir para Ti, queriendo a menudo verte con mis propios ojos, ¿son estos senti- mientos de deseo de “verte” semejantes a los de las almas del Purgatorio, que no es- tán todavía Contigo? Sonmuy cercanos a lo que ellas sienten, aun- que los de ellas son sentimientos más pro- fundos y más definidos. ¡Entonces debe ser realmente terrible! Sí, sufren mucho. Si nunca Me desearon mientras estaban en la tierra, entonces apren- den a desearme en el Purgatorio.Allí no ven Mi Rostro y arden en deseos de verlo. Sí, mi Señor. Gracias, Señor. 16 de octubre de 1988 (Fui a la Iglesia Anglicana de Lausana porque me encanta recibir de ellos la Sa- grada Comunión. Todos vamos hacia el frente del altar donde nos arrodillamos. El sacerdote viene entonces primerio con la Hostia y luego de nuevo con un Cáliz con la Sangre de Jesús, y todos bebemos por turno. Me parece perfecto y exactamente el modo en que Jesús quiere que recibamos la Sagrada Eucaristía. – Pero como no dicen el Ave María, voy allí a saludarla sin que nadie en la iglesia lo sepa. Esa iglesia debe haber recibido la primera Ave María de su vida.) 1 Esto era por mi horrible ola de dudas otra vez. Donde hay puntos suspensivos, había dejado a Dios sin palabras. 2 Una gruta sobre la Ermita de Longeborgne, Suiza.

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