La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 257 derramada para vuestra Salvación. Tenéis que beber también Mi Sangre. Venid, pues, a beberme y tendréis sed de más. Obedeced las palabras que Yo dije en Mi Ultima Cena. Ycuando vengáis aMí, ase- guraos antes de cómo vais a recibirme. Exa- minaos, recogeos, honradme plenamente, arrepintiéndoos y confesándoos a menudo. Os he dado confesores. Cuando os confe- sáis con ellos, amadísimos Míos, os estáis confesando únicamente Conmigo. Es Con- migo con quien os confesáis. No tratéis la Sangre de laAlianza, como si no fuera Santa. Recordad Mi Santa Presencia. ¿Nosotros? Sí, Señor. ¿Nosotros? Sí, Santa Madre. (Más tarde:) ¿Vassula? ¿San Miguel? Sí, soy yo. Quería que conmemoraras Mi día de fiesta, así como la de San Gabriel y San Rafael, con esta nueva oración de exorcismo. Imprime y propaga estas oraciones. Tu épo- ca las necesita desesperadamente. Estoy obedeciendo la voluntad delAltísimo. Gloria a Dios. Gloria a Dios. Bendito sea nuestro Señor. HijitaMía, soyYo, el Señor. ¡Permanece siem- pre alerta cuando reces estas oraciones!Yo, el Señor, te amo por escucharme. No dudes jamás. Yo alimentaré tu alma. Ven, sé uno Conmigo. Nosotros. Para siempre… …jamás. Amén. Nosotros. Para siempre… Jamás.Amén. Santa María, yo Te bendigo. 30 de septiembre de 1988 (Gloria a Dios por la conversión total de un masón y también por la de un testigo de Jehová. Gloria a Dios por las conversiones anteriores y también por las más recientes.) 1 ¡Ojalá vuelvan a Ti en masa! ¿Señor? Yo soy. Tu sacrificio Me ha complacido.Yo soy vuestro Pastor y vengo a reunir y a pro- teger a Mis corderos.Alimenta a Mis corde- ros, distribuye Mi Mensaje.Ven, tú yYo,Yo y tú, en unión deAmor. 5 de octubre de 1988 ¿Señor mío? Yo soy. SoyYo, el Señor, que os ama a todos con un amor eterno. Estoy siempre muy pre- sente entre todos vosotros. Desde el principio de los tiempos, cada vez que Mis hijos caían en la rebelión,Yo, el Se- ñor, descendía a través de muy débiles ins- trumentos para hacerles llegar Mi adverten- cia y traerlos de vuelta a Mí. Yo, Dios, he obrado siempre del mismomodo.He descen- dido como un Martillo para partir las rocas, rompiendo la dura costra que cubre el cora- zón deMi creación.Me hemanifestado siem- pre, cada vez queMi Creación necesitabaMi 1 Dibujé el nombre de JESÚS y el corazón con mi propia sangre, como un pequeño sacrificio. Cuaderno 28

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=