La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 255 deseos y sumojigatería. Su infidelidad les ha extraviado y ya no pueden ver con claridad. Vassula, escribe tu pregunta, pues muchos de vosotros se la plantean. Señor, ¿ya no quedan buenos servidores? ¿Servidores que Te amen de verdad y sean sinceros? Quedan sólo unos pocos que Me amen real- mente y sólo un puñado que comprendanMi Espíritu. Esas almas alivianMis Llagas, yMi Sagrado Corazón es su Hogar. Señor, ¿y entre los laicos? Entre ellos también quedan muy pocos que crean enMí y crean enMis Obras Providen- ciales. Pero la mayoríaMe ha abandonado, a Mí, su Dios. Y en las profundidades de Mi Sagrado Corazón está clavada la hoja de la lanza, la lanza que es causa de tanta sangre derramada. Hoy os digo que ésa es la causa de gran parte de Mis sufrimientos.Yo , el Se- ñor, descenderé sobre ellos por sorpresa. Sin que nadie Me espere, entraré de repente en Mi Templo. Estos días están contados. Des- cenderé como el rayo para purificar a Jerusa- lén, que caerá en un montón de polvo, arras- trando consigo a todos los que no Me aman. Pienso ser su Juez y juzgarla severamente. Pero a todos los que hayan permanecido fieles bajoMi SantoNombre,Yo, el Señor, los elevaré y los aposentaré en Mi Nueva Jeru- salén. No tienen que temer, porque seguían Mis instrucciones yMi Ley aunque estuvie- sen reprimidos y sus gritos hacia Mí fueran sofocados por Mis enemigos. Sin embargo los he oído. Mis Ojos jamás se han apartado de esos santos. Me temían, Me alababan, seguían fieles a Mi Palabra, compartiendo todos los recursos que Yo les había dado y haciendo las buenas obras que Me compla- cen. Creación bienamada, estáis viviendo en el Fin de los Tiempos 1 . Yo os había advertido que en estos tiempos habría gente que se bur- laría de la religión, reprimiendo el Espíritu de profecía, ridiculizando a los videntes, para poder seguir sus propias doctrinas fraudulen- tas, por maldad. Sus habilidades se han trocado en invenciones pervertidas, que les han descarriado.Amantes delmal, no pueden conservar ninguna pureza de espíritu. Como laLocuramisma, se dejan arrastrar a ceremo- nias tortuosas ymisas negras, adorando a Sa- tanás. Obien llevan una vida de gran perver- sidad, porque su ignorancia es tal que sólo por esa razón condenan sus propias vidas. Puesto que han cerrado sus oídos y se niegan a ver laVerdady a reconocerme aMí, suDios, su pecado les ha arrastrado a la depravación y la podredumbre de su propia alma. Se ha dicho también que en vuestro tiempo sólo un resto deMis servidores permanecería fiel aMí, predicando el Evangelio como debe ser predicado, y que muchos caerían en el racionalismo, traicionándome condeslealtad. Ese racionalismo ha hecho de Mi Iglesia un desierto, convirtiéndola en una ruina en cu- yas profundidades han anidado las víboras. A los que mancilláis Mi Nombre y estáis entronizados en la gloria terrestre, satisfacien- do vuestra sed de dinero, buscando vuestros propios intereses y no los Míos, os llamo a gritos, en este desierto que habéis hecho, para que vengáis a Mí y os arrepintáis antes del día de la purificación.Yo, el Señor, os advier- to: no sofoquéis aMi Espíritu deVerdad, que habla a través de este débil instrumento. Re- quiero solemnemente aMi Iglesia que recuer- de en qué condiciones trabajamosYo y Mis discípulos y dónde descansaron nuestras cabezas. ¡No teníamos ningún palacio! ... ¡Ninguno! Los palacios eran para los reyes, ¡pero no para Mí ni Mis discípulos! Señor, a aquellos a quienes te refieres, y que se reconocerán aquí, no les gustará escu- char esta parte y será una razón más para que borren este mensaje. Es verdad, a algunos de ellos no les gustará escuchar Mis palabras. Me están sofocando aMí y aMi Casa con su vanagloria. Mi Casa 1 El fin de una época, no el fin del mundo. Cuaderno 28

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