La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 252 Cuaderno 28 Os he dado tantos avisos…Os he estado prediciendo estos días. Por Mi Ilimitada Mi- sericordia, os he dado señales, pero, con to- do, habéis preferido cerrar vuestros ojos aMi Misericordia. ¡Guías!Vosotros que conocéis Mi Palabra, que administráis enMi Nombre, que reconocéis el Fin de los Tiempos 1 y os dais cuenta de que está al alcance de lamano, pero que os mantenéis apartados de las Gra- cias que estoy derramando sobre vosotros, por pura cobardía, poniendo el honor antes que a los hombres, tratad de entender y exa- minad una vez más los misterios ocultos en Mis proverbios. Os pido, solemnemente, que supliquéis al Espíritu Santo de Discernimien- to que descienda sobre vosotros para que tengáis una percepciónmas profunda del Co- nocimiento. Los días están contados y vuestras almas también. Estad preparados. Despojaos de ese velo que Mi adversario ha echado sobre vuestros ojos, porque mientras perdure vuestra vanidad, perdurará en vosotros la culpabilidad. Humillaos y aceptadMis Cami- nos. Responded a Mi VOZ, que clama con angustia en este desierto 2 . Ven, hijita Mía, apóyate en Mí. Juntos... juntos compartiremos Mi agonía. Sí, mi Señor, quiero compartirla. ¿Nosotros? Para siempre. 15 de septiembre de 1988 (Santa Madre de los Dolores) ¿Señor? Yo soy. ¿Cómo es posible que tantos eclesiásticos no aprecien las SeñalesMisericordiosas que Tú nos estás dando estos días? Señor, ¿sabes lo que dicen? Dicen que ahí no está la Verda- dera Fe. En otras palabras: “Nosotros ya estamos convertidos sin señales, por tanto, nosotros podemos prescindir de ellas. De modo que, Dios, no nos des más señales, nosotrosno estamos interesados en cosas tan extraordinarias...” En lugar de caer TEN- DIDOS al suelo, rostro en tierra, y clamar a Ti:“¡GloriaaDios! ¡Alabadoseas, Señor, por tu Misericordia Infinita! ¡Estás verdadera- mente cumpliendo las Escrituras!” ¿Qué es la Verdadera Fe para ellos, si re- chazan al Espíritu? Argumentan diciendo: “Recordad lo que Jesús dijo a Tomás: “Di- chosos los que crean sin haber visto...” Han olvidado lo que dicen también las Escritu- ras: “No tratéis nunca de apagar el Espíri- tu, y no despreciéis el Don de Profecía”. Y el Espíritu sopla donde quiere... Cuando esas personas discuten, parece que no se dan cuenta de que es Contigo con quien están discutiendo, mi Señor. Hijita Mía, clama con fuerza a las naciones. ¡Grita!, para que todo el mundo pueda oír: “¡Aquí está vuestro Dios! Nuestro Dios está con nosotros. Jamás nos ha abandona- do. Ha venido como un Pastor a alimentar a Su rebaño y recoger en Sus brazos a Sus cor- deros, porque Su Reino está al alcance de la mano”. Alimentaré aMi pequeño rebaño, y los re- cogeré a todos enMis brazos, con gran amor. No dan importancia a Tus Señales. Se ente- ran de ellas y las archivan. Parece que quie- ren decirte que dejes de manifestar Tus Se- ñales. Nadie tiene que darme consejos. No necesi- to ni a uno solo de esos consejeros, porque su sabiduría es una vergüenza paraMí. ¿Aca- so no sé Yo cómo mediros y cómo alimen- taros? ¡Ay! Sólo queda un pequeño resto entre vosotros que acoja a Mi Espíritu. ¿Se han dado cuenta de cómoMe han fallado por su espíritu de antagonismo? Y al fallarme a Mí, han dejado de ver LaVerdad. 1 En las Escrituras. 2 Cuando Jesús pronunció estas palabras, me hizo también participar de Su agonía. Jesús está sufriendo atrozmente.

RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=