La Verdadera Vida en Dios

LaVerdaderaVida en Dios 249 (Tres horas más tarde, me enteré: uno de los sacerdotes en quien yo confiaba y pensaba que creía en el mensaje de Dios, me “trai- cionó”. No creía en absoluto, pero preten- dió hacerlo todo el tiempo. Dijo simplemen- te: “Dios no se revela así,ni tampoco a este tipo de persona”. Esto me dolió mucho, por- que pensaba que había comprendido y que era un amigo. Perdí a un “amigo”... Esta noticia me vino por otro amigo.) 6 de septiembre de 1988 ¿Señor? Yo soy. Te había advertido de esta traición, hijaMía. Ven, apóyate en Mí. Que se sepa qué ne- cios son los argumentos de los que te dicen que esto no viene de Mí. Su celo está equi- vocado. Parece que no ven claro Mi Recti- tud y no afirman más que sus propias ideas. La Escritura dice: “Las pisadas de los que traen buenas nuevas son un grato sonido” . Y para quienes se sorprenden de la clase de instrumento queYo escojo, la Escritura dice: “Fui hallado por quienes no Me buscaban, Me manifesté a quienes no preguntaban por Mí”. Sin embargo, ese sacerdote tiene un argu- mento válido: yo no soy realmente la perso- na adecuada para tener este “don”. No sir- vo. Mi amiga Beatriz le preguntó: “¿Y qué pasa con María Magdalena?” El replicó: “¡Ah, sí! Pero se convirtió más tarde”. ¿De modo que cree que yo no me he convertido? ¡Quédate en paz! Yo te he colocado en Mi Sagrado Corazón. Si él hubiera vivido hace dos mil años, ha- bría participado en mi lapidación por pe- cadora. Yo no lo habría permitido. Habría dicho las mismas palabras que dije una vez: “El que esté sin pecado que lance la primera piedra”. ¡Abrid vuestros corazones, no vuestras men- tes! Vassula, apóyate enMí, tu Salvador. Rue- ga por aquellos cuyo corazón permanece ce- rrado. Ruega por los que se tapan los oídos. Sí, Señor. Prepárate para la continuación deMi Pasión. Recuerda que te he mostrado la dimensión de tu cruz. Sí, Señor. Pero tú yYo la compartiremos juntos. No será todo en vano.Yo te ayudaré a cumplir tu mi- sión, luego..., volarás hacia Mí, ¡Sí! 1 . Ven, Yo estoy Presente. ¿Nosotros? Sí, Señor. (Más tarde:) ¿Señor mío? Yo soy. Mírame a los ojos y no mires a la iz- quierda ni a la derecha. Mírame a Mí, tu Se- ñor.Yo soy el Camino, laVerdady laVidaEter- na. Recuerda con qué gran amor te he enseñado Mi Palabra. Y todo lo que sabes, lo sabes por Mí. TodoMi Reino está lleno demaravillas.Yo soy el Alfa y la Omega. Ámame... Trátame como a un Rey ofreciéndome cada gota de amor que tengas. Te he creado para que Me amaras. Que todo el amor que tengas sea sólo para Mí 2 . Yo sé cuán débil y miserable eres sin Mí, pero también sé que tengo entre ma- nos a una simple niña, a una nada, en la que Mi Espíritu puede respirar libremente gracias a ese espacio que Me das. Permite que Mi Espíritu te moldee y te forme. Todo lo que aprendes viene de la Sabiduría y Yo soy la Sabiduría. 1 Jesús parecía feliz. 2 Aprendiendo a amar a Dios, que es elAmor, aprendemos también a amarnos unos a otros. Cuaderno 27

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