La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 248 Cuaderno 27 he enseñado a dirigir a Mis corderos hacia Mí con suavidad y amor. ¿Cómo es posible que se hayan olvidado hoyMis Modos de enseñar? ¿Cómo es posi- ble que Mi Casa se haya convertido en un remedo de aridez y de inflexibilidad, perdien- do todo lo que era divino? HoyMi Casa yace árida y relajada por reglamentos y pensa- mientos humanos. ¡Yace en la desolación!Mi Casa está gobernada con tales reglas, que “libertad” ya no significa nada. VassulaMía, palomaMía, tú eres libre por- que estás Conmigo. Yo soy tu Maestro y te guío, pero con libertad. Nunca te he forzado a trabajar paraMí, en ningúnmomento. Nun- ca he venido a imponerteMis obras. Mi esti- lo es totalmente distinto del de aquellos que tienen la responsabilidad sobre los demás. Yo, que soy el Señor y reino sobre ti, siempre Me he acercado a ti utilizando estas palabras: “Permíteme que... “. Mi Casa debe cambiar. Mi Casa ha de re- cordar Mis Modos.Yo SoyAmor. 5 de septiembre de 1988 (Desde esta mañana temprano, el Señor me estaba diciendo que pronto sería rechaza- da por ciertos sacerdotes locales.) Señor, ¿realmente voy a ser rechazada de nuevo por algunos sacerdotes?¿Señor? Yo soy. No temas.Todo saldrá pronto a la luz y todos los que te rechazaron, negándose a creer en Mi Mensaje, pedirán perdón al Pa- dre. Vassula, si hubieran estado “ciegos”, Yo les habría sanado, pero pretenden que pue- den “ver”. Descienden de los mismos guías ciegos de aquel tiempo, cuandoYo estaba en la tierra. Hijita Mía, si hubieran vivido en el tiempo en queYo estaba en la tierra, estarían entre los que Me crucificaron, estarían com- partiendo su obra, estarían entre los que ape- drearon a los profetas y los silenciaron. Pero, ¿qué diferencia hay entre hoy y entonces? Pretenden creer en Mí, pero rechazan lo que viene del Espíritu, y así Me rechazan aMí de nuevo. Tú vienes de Mí, con Mi Mensaje, pero, como los escribas y los fariseos, ellos reclaman pruebas, pruebas sólidas. Prepárate, hijita Mía, prepara tu espalda para los azotes.Yo , el Señor, les permití azo- tar Mi espalda. Ofréceles, pues, también la tuya. Que repitan sus errores, puesto que se niegan a escuchar. Yo, el Señor, fui rechaza- do y, finalmente, clavado en el madero. Por tanto, sé tú también dócil y comparteMi Cruz. Hoy ocurre igual que ayer: a cualquiera que envío, lo examinanminuciosamente, lo persi- guen o lo rechazan. La sangre de los que envío está siendo continuamente derramada, ¡desde la sangre de Abel hasta esta genera- ción! Como advertí a los escribas y fariseos, ad- vierto hoy a los que persiguen a Mis Mensa- jeros y condenan Mi Palabra.Advierto a los que se ríen del Espíritu, y les digo una vez más: “Vuestro propio testimonio habla en contra de vosotros. Ni uno solo de vosotros ha cambiado. Vuestras obras siguen siendo las mismas, vuestramanera de pensar os con- dena. ¡Guías! ¡Vosotros que predicáis men- sajes espirituales y sin embargo ignoráis lo que viene del Espíritu! ¡Guías! ¡Vosotros que dais a comer Mi Carne a Mis corderos, pero os reserváis Mi Sangre! 1 ¿Habéis olvidado Mis instrucciones? Vassula Mía, te dejaré sentir Mis Espinas, te dejaré sentir cómo el Racionalismo reina en el corazón de esas almas sacerdotales.Te expondré a ellas.Te estoy dando a comer Mi Pan, sé uno Conmigo. Siente Mis espinas y que sean también tus espinas. Que cada cla- vo perfore tu alma comoMe perforaron aMí. Te lo he advertido: prepárate ahora para la flagelación. Sin embargo, recuerda que Mi espalda está también expuesta a ellos, y que cualquier cosa que te hagan a ti, Me la están haciendo también a Mí. ¿Nosotros? Sí, Señor. 1 Todo lo subrayado, lo dijo enfadado y gritando.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=