La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 235 (Los de Rodas me dieron crucifijos y meda- llas para que los besara Jesús). ¿Señor? Yo soy. ¿Quieres besar estos objetos para bendecir- los, Señor? Levántalos a Mis labios y serán todos ben- decidos. (Lo alcé todo a los labios de Jesús.) 25 de julio de 1988 (De regreso en Suiza.) ¿Jesús? Yo soy. Enseña aMis hijos a decir las oracio- nes que te he dado. ¿Las tres oraciones, Señor? Precisamente. Bienamada, dedícate entera- mente a Mí. Busca Mis intereses y glori- fícame. Con Tu ayuda, Señor. Cuenta Conmigo.Yo te guiaré hasta el final y todo se cumplirá a su debido tiempo. Mis obras se pueden comparar a una Parra. Flore- cerán y producirán sus frutos en la estación apropiada, como la vid produce sus frutos a su debido tiempo. Soporta las dificultades que te rodean por Mí, y depende de Mí, tu Dios. No pierdas la confianza. Tu era es un desierto, no dejes que esta aridez te afecte, hijita Mía. Debes confiar en Mí. ¿No te he resucitado de entre los muertos? Yo soy la Luz y laVida en Sí misma. Permí- teme ponerte a prueba de cuando en cuan- do, permíteme conducirte con fe ciega, per- míteme probar tu amor haciaMí, permíteme aumentar ese amor que tienes por Mí. SéMi- hija-de-Luz, viviendo bajoMi Luz.Yo soy la Luz de este mundo que te embellecerá. Per- manece fiel aMí. Mi Día se está acercando y vendré a ti como un ladrón, de improviso, sin avisarte. ¡Jerusalén!Me has traicionado, a Mí, tu Se- ñor, y el mal se ha enraizado justo en el cen- tro de tu corazón. Sí, Jerusalén: dentro de ti se encuentra la hoja de la Lanza. La traición y la herejía se han infiltrado en ti. ¿Cómo pudiste nunca creer que tu maldad iba a pasarme desapercibida?Vendré a ti de improviso para derribarte. Estoy ahora ante tus mismas puertas y, como el rayo, me aba- tiré sobre ti para aniquilarte. Has escogido el poder de Mi adversario y no Mi Gracia. Has escogido la maldad, dependiendo de la bes- tia negra, en vez de escogerme a Mí, la Luz. Vendré a derribar tus sedes con Mi propia Mano, derrocando a todos los malhechores que obstruyen el Camino a laVerdad. ¡Jerusalén! Tus Tribulaciones no han he- chomás que empezar. Te limpiaré y te purifi- caré con Mi fuego. Extirparé tus raíces maléficas, quemándolas junto a todas esas doctrinas que hanmancilladoMi Cuerpo.No quieres saber nada de tu Pastor 1 . Ebria deVa- nidad, ebria de Desobediencia, ebria de Dis- conformidad, ¿cómo pudiste creer que eras capaz de sobrevivir? Por la Desobediencia has hecho morir de hambre a Mis corderos, cuidando de tus intereses y no de los Míos. ¡Jerusalén! ¡Me causas tanto pesar! Cuán- to he anhelado siempre uniros a todos y con- gregar a vuestros hijos, como una gallina reúne a sus polluelos bajo sus alas para pro- tegerlos, pero vosotros os habéis negado... Mis ojos y los de vuestra Santa Madre no han cesado jamás de derramar lágrimas de sangre, viendo tanta injusticia en Mi propia Casa. Os he amado con unAmor eterno, pero no he sido más que traicionado y herido por Mis propios amigos... Mi Misericordia es grande y estoy dispuesto a perdonaros to- talmente. No miraré Mis Heridas, estoy dis- puesto a olvidar vuestros pecados. 1 El Papa Juan Pablo II. Cuaderno 26
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