La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 225 24 de mayo de 1988 ¿Señor? Yo Soy. Venid a Mí todos los que tenéis sed. ¡Ve- nid! ¡Venid y bebed! Yo os saciaré con el agua eterna deMi Pozo, que jamás se agota 1 . ¡Vassula, no Me desatiendas! Yo soy Todo-Fiel. Permanece aMi lado. ¿Nosotros? ¿Nosotros? Sí, Señor. Sí, Santa María. Gracias, Señor. Bendito sea Tu Nombre. ¡Alabado sea el Señor! 25 de mayo de 1988 (Esta mañana he estado muy ocupada y me ha sido algo difícil discernir al Señor y ha- blar con Él. Más tarde, me senté en el por- che para comer. Mientras comía, de repente vi interiormente, con los ojos del alma, al Señor sentado a la mesa conmigo, mirando cómo comía. Me dijo: “¿Está bueno?” Con- testé: “Sí, Señor. Gracias, Señor”. Hubo una ligera pausa y luego me preguntó: “¿Quie- res que bendiga tu comida?” Dije: “Sí, Se- ñor, hazlo”. Jesús bendijo entonces mi co- mida y se quedó conmigo hasta que terminé. Luego le di las gracias por la comida. Esto lo hizo para enseñarme que podía pedirle que bendijera mi comida antes de empezar.) Bienamada, esfuérzate en pedirMis bendicio- nes.Yo bendeciré tu alimento. Sí, Señor. Gracias por enseñarme. Vassula, te amo. Seré tu Celestial Maestro hasta el final. Gracias, Jesús. Señor, he invocado a San Francisco y le he rezado. ¿Me oye cuando le rezo? Nada queda ignorado. Todo se escucha en el Cielo. San Francisco te ha oído y está a tu lado.Ven. ¿Nosotros? Sí, Dios mío. Alabado sea el Señor. 31 de mayo de 1988 ¿Jesús? Yo soy. El Santo Rosario ha estado bien reza- do. Gracias, Señor. Gracias, Santa Madre, por enseñarme. (Había rezado las tres oraciones habitua- les y el Santo Rosario entero, completando esta vez las tres partes.) Dedica tu tiempo estos días al Santo Rosa- rio. Sí, Señor. Señor, he estado leyendo “Misión de retorno a casa” de Gabrielle, pero no hace ninguna mención de Santa María ni del Santo Rosario. Vassula, que se sepa que esto es lo queYo, el Señor, llamo una antorcha engañosa. Ora por esas sectas. Yo, el Señor, no permitiré que separenMi Cuerpo de Mi Cabeza. Esas sec- tas, hija, son esos reinos fluctuantes, reinos sin raíces de los que te he hablado. Te he dado ahora prueba de uno de ellos. Es inútil que te diga lo que experimenta Mi Sagrado Corazón.Vassula, medita sobre Mi Sagrado Corazón, este Corazón que nunca te falla.Yo seré tu SantoMaestro hasta el final. No suel- tes Mi Mano, ¿Nosotros? Sí, Señor. ¿Nosotros? Si, Santa María. Gloria a Dios. 1 Jesús hizo una pausa y luego me miró. Cuaderno 25
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MTQ2Mzg=