La Verdadera Vida en Dios
LaVerdaderaVida en Dios 222 Cuadernos 24 ¿Señor? Yo soy. Señor ¿Puedo decirte algo al oído? Te escucho. (En ese momento le dije algo a Jesús.) Penetra en Mi Sagrado Corazón y descansa ahí dentro. (Pedí a Jesús otra cosa.) Sí. Que así sea. Te amo. Te amo, Señor. (Más tarde:) (Me siento tan triste cada vez que alguien rechaza a Santa María como ‘Madre de Dios’... Me he sentido terriblemente triste y he llorado por Ella. Quería consolarla. De repente me atacó Satanás y me hizo escribir con una letra toda distorsionada: “Vassula, reserva tus lágrimas. Odio a to- dos esos mártires, p...”.) ¡Vete, Satanás, vete! ¡Aléjate de mí, Satanás! ¿Señor Jesús? Yo soy. Te mostraré de vez en cuando cuán- to te desprecia el diablo y cuánto desprecia Mis Santos Caminos, esos caminos que te estoy enseñando. Si derramas lágrimas de amor por Mi Madre, el demonio se enfurece. Bienaventurados los que viven en Mi Casa y son capaces de reconocer a vuestra Santa Madre, como “Madre de Dios” y “Reina del Cielo”. Ven, bienamada, voy a bendecirte 1 . Yo te bendigo, Vassula Mía. Yo Te bendigo, Jesús. (Toqué Su Santa Cabeza). Gracias por enseñarme. ¡Ven, recuerda! 2 ¡Compartamos! ¡Nosotros! Sí, Señor. Nosotros. 12 de mayo de 1988 ¿Señor? Yo soy. No dudes jamás, Vassula. Todo vie- ne de Mí. Escribe: (Jesús se refiere a las “vibraciones” que siento en Su Presencia. Me ofreció de nue- vo imágenes de Su Crucifixión, de cómo cada gota de sangre que tenía fue derrama- da en tierra por nosotros. Me mostró Su Ros- tro de agonía en la Cruz, magullado, negro y amoratado, cubierto de sudor y sangre. Sus cabellos pegajosos de sangre y Sus ojos llenos de la que caía de Su frente perfora- da.. Todo esto por mí, por nosotros .) ¡Altar! ¡Conserva tu llama ardiendo para con- sumirMi Iglesia! Ven, juntos. Siente Mi Presencia. 16 de mayo de 1988 ¿Jesús? Yo soy. Ven. Guarda Mis enseñanzas en tu mente.Yo soy tu DivinoMaestro que te está dictando. Vassula, en menos de dos años te he enseñado muchas de Mis Obras Divinas, siempre tanmisteriosas para los hombres por su incapacidad para sondearlas. Sabes, hijita Mía: estas Obras Divinas están por encima de la comprensión humana. Muchas almas no responden a Mis Obras porque rara vez están dispuestas a cambiar. 1 Jesús se levantó, posó Su Mano sobre mi cabeza y me bendijo. 2 Levantando el dedo índice, como un maestro, Jesús me dijo: ‘Recuerda’.
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